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Educación

Emociones, importantes en entornos de enseñanza presencial y virtual

    Los diversos estados emocionales juegan un papel importante en el aprendizaje porque facilitan la consolidación de los recuerdos, la enseñanza, las relaciones interpersonales y la interactividad.

    “Según las teorías socioconstructivistas, la educación es un proceso comunicativo, y por tanto el aprendizaje que ocurre en contextos educativos es una actividad social que implica la interacción entre los participantes, gracias al uso del lenguaje como medio y como acción”.

    Así lo explica la profesora Victoria Eugenia Valencia Maya, del Departamento de Ciencias Humanas en la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Manizales, para quien los diversos estados emocionales se pueden observar en entornos de aprendizaje tanto presencial como virtual.

    La docente llegó a esta conclusión basada en un estudio de caso en la asignatura “Proceso de desarrollo cognitivo en pedagogía infantil”, de una universidad pública del país. Durante un mes las sesiones de clase se grabaron en audio y en video con el objetivo de identificar de manera pormenorizada el desarrollo de la actividad conjunta, o interactividad, para así “develar aquello de lo que cotidianamente no nos percatamos”.

    La característica más notoria es el predominio de expresiones emocionales en el entorno presencial, en las que se encontraron 205 y en el escenario virtual 23. Al respecto, la docente explica que la dimensión emocional se puede interpretar como el punto de contacto y cohesión entre los actores que atribuyen sentido a los procesos de enseñanza y aprendizaje que se desarrollen en entornos presenciales o virtuales.

    En el escenario presencial, el 29,3 % de los estudiantes del grupo expresan alegría mediante la risa, la sonrisa y las carcajadas, un aumento en el volumen de voz y movimientos rápidos del cuerpo; esta emoción también aparece asociada con una actitud corporal de disposición atenta y relajada durante la clase y utilizan palabras como “contento”, “divertido” y “agradable”, o usan sonidos exagerados o pequeños gritos, frente a un 5,9 % que expresa la profesora”.

    Así mismo, en el grupo de estudiantes la categoría “enojo” equivale a un 16,1 %, con expresiones verbales como silencio y expresiones gestuales como incremento súbito de la voz, fruncir el ceño, apretar los dientes, rostro enrojecido, movimientos desordenados de los brazos y manoteos seguido de la profesora con un 9,3 %.

    La categoría “ansiedad” se presenta con mayor prevalencia en el grupo de estudiantes, con un 16,1 % y en la profesora en un porcentaje del 2,4 %

    En el entorno presencial tenemos un contacto directo con el profesor y los compañeros: saludamos, hablamos, discutimos, reímos, lloramos, seguimos instrucciones, tomamos nota y nuestro lenguaje no verbal –mirada, postura y gestos, entre otros– habla de cómo nos estamos sintiendo.

    En el entorno virtual

    La categoría “emocional” predominante en el entorno virtual es alegría, expresada por la profesora con un 30,4 %, y el grupo de estudiantes, con un 8,7 %. La categoría “emocional” identificada como enojo se presenta en el entorno virtual de manera exclusiva en los estudiantes, con un 4,3 %, asociada con la frustración que produce la dificultad de manejar una herramienta virtual necesaria para el buen desarrollo del curso.

    “En este entorno, el uso de cámaras web permite una comunicación visual y auditiva, y el proceso comunicativo ocurre gracias a la confluencia de lo cognitivo y lo emocional, que ante la ausencia de la relación cara a cara requiere buscar formas alternativas que permitan evidenciar los estados emocionales desde la expresión corporal y la gestualidad, muy necesarios en la interacción humana porque sin emoción no hay curiosidad ni atención ni aprendizaje”, detalla la especialista.

    Los emoticones, las alteraciones lingüísticas, las exageraciones de los signos de puntuación, las onomatopeyas, las mayúsculas en toda una frase (demuestran enojo) y los acrónimos son algunos elementos del lenguaje complementado, necesario porque la vida emocional está plasmada en estructuras psicofisiológicas y cumplen funciones. “Las emociones asignan sentido y otorgan significado a la interactividad entre los seres humanos”, afirma la docente.

    “La atribución de sentido es uno de los factores que intervienen en el aprendizaje y está conformado por un conjunto de experiencias emocionales que le otorgan finalidad y la razón de ser”, detalla.

    Agrega que “estas experiencias, en su conjunto, son motivacionales, afectivas y relacionales. Por ende, el docente debe convertirse en un escucha activo que sabe ‘leer emocionalmente’ a sus estudiantes, en los que busca impartir conocimiento de una forma práctica, lúdica y con aplicación para la vida profesional y real”.