Condiciones de trabajo precarias afectan la salud de recicladores en Bogotá
En 2018 habían alrededor de 21.000 personas dedicadas al reciclaje en Bogotá. Foto: archivo Unimedios.
Por las características propias de la labor, los recicladores se exponen a riesgos y enfermedades. Foto: Jeimi Villamizar, Unimedios.
La cifra de las personas que realizan la labor del reciclaje y que están formalizadas aún es baja. Foto: archivo Unimedios.
El dinero es uno de los principales factores que afectan la calidad de vida de estos trabajadores. Foto: Jeimi Villamizar, Unimedios.
Lina Paola Escobar Rincón, magíster en Salud y Seguridad en el Trabajo de la UNAL. Foto: Lina Paola Escobar Rincón, magíster en Salud y Seguridad en el Trabajo de la UNAL.
Ante estos hallazgos, Lina Paola Escobar Rincón, magíster en Salud y Seguridad en el Trabajo de la Facultad de Enfermería de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), afirma que “urge que las autoridades locales, las empresas de gestión de residuos y la sociedad en general se comprometan a mejorar las condiciones de trabajo de los recicladores de oficio”.
“Se requieren medidas mínimas como la formulación de políticas públicas eficaces que reglamenten procesos adecuados de reciclaje y separación en la fuente”.
Así mismo, la formalización del trabajo, es decir, brindarles seguridad social y estabilidad laboral a los recicladores, y capacitación en salud y seguridad en el trabajo, “sensibilizarlos sobre la importancia de la protección de los peligros asociados con su trabajo”, anota.
También es necesario dotarlos con equipos de protección personal como mascarillas, botas de seguridad y guantes, ya que así se minimizaría la ocurrencia de accidentes y enfermedades ocasionadas por el trabajo.
En su estudio, la magíster trabajó con 42 recicladores de oficio de tres asociaciones de la capital, que desarrollan su actividad especialmente en la calle.
“A ellos se les aplicó un instrumento que en español traduce como ‘Agua, medioambiente y salud: impacto en las condiciones de vida de los recicladores. Cuestionario de salud’, para recopilar datos específicos sobre sus condiciones de salud, trabajo y percepciones”, explica.
Las preguntas abarcaron desde datos personales como edad y núcleo familiar, hasta hábitos de vida, uso de elementos de protección personal que utilizan al ejercer la labor, información específica de su rutina laboral, que permitió identificar los problemas más frecuentes.
Así, evidenció la exposición constante a peligros del medioambiente de trabajo (radiación solar, olores ofensivos), sustancias químicas, accidentes de trabajo asociados con cortes y pinchazos con material cortopunzante, enfermedades respiratorias y contacto con material contaminado, entre otros.
También otros comunes denominadores: registraron una manipulación de cargas excesivas; en algunas respuestas se indicó que podrían cargar en sus carretas hasta 300 kilos y para ellos es normal.
“De igual manera se observó una falta de medidas de protección y una baja precepción al riesgo, ya que muchos no consideran su trabajo como algo peligroso. Estas condiciones incrementan la posibilidad de ocurrencia de accidentes y afectación de la salud a largo plazo”, indica.
Lo que para ellos parece ser normal se traduce en “problemas de salud como alteraciones en la tensión, gripas, crisis asmáticas, enfermedades respiratorias y dermatológicas, e importantes cargas mentales”, amplía.
La magíster realizó acompañamientos en campo para obtener no solo datos cuantitativos sino también experiencias cualitativas como espacios de dibujo en donde los trabajadores expresaron sus condiciones laborales y la asociación directa con la salud.
“Estuve con un reciclador durante una jornada, llegamos hasta el centro de la ciudad y ahí evidencié la carga mental asociada con el estigma social, la discriminación, así como los peligros al recorrer la calles y zonas de tolerancia”, dice la egresada de la UNAL.
En estos ejercicios encontró que algunos aspectos de la informalidad como la falta de acceso al trabajo seguro y la protección social son causas por las que los recicladores de oficio trabajan en condiciones precarias, a pesar de los esfuerzos gubernamentales por formalizarlo.
Existe un largo listado de asociaciones y organizaciones de recicladores constituidas en la capital las cuales han venido trabajando de manera ardua para que el gremio reciclador en crecimiento sea reconocido y remunerado. En 2022 la población recicladora era de 25.259 individuos, según un reporte de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas.