Artista plástica de la UNAL hace perfomance sobre el Himno nacional de Colombia en Alemania
El Himno nacional de Colombia es uno de los más largos del mundo. Foto: Lucía González
El Himno nacional de Colombia es uno de los más largos del mundo. Foto: Lucía González
En el acto la artista canta el Himno mientras masca chicle de manera progresiva, lo cual hace cada vez más difícil la vocalización. Foto: Katherin Gutierrez
El chicle es utilizado como un símbolo del silencio que sufren muchas personas al hablar de la realidad del país.
En una de las performances utilizó unos chicles Tumix, cuyo lema es “el aliento de Colombia”. Foto: Lucía González
En las estrofas del himno aparecen palabras como “inmarcesible”, “júbilo” o “surco”, además de alusiones a “la tierra de Colón”, “el que murió en la cruz” o “deber antes que vida” las cuales suscitan una reflexión alrededor del entendimiento y la comunicación en el país.
La imposibilidad de que haya una comunicación efectiva, y de que no sea solo un “acto de fe”, es lo que busca plasmar Lucía González Gaitán, artista plástica de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), en un performance presentado en la prestigiosa Universidad Bauhaus de Weimar, en Alemania, donde adelanta estudios de posgrado.
“El contraste entre Alemania y Colombia es muy notorio, aquí no es frecuente escuchar el himno nacional o ver la bandera, excepto cuando hay alguna visita diplomática o algún evento similar”, asegura la artista.
Según el artículo 8 de la Ley 198 de 1995, los canales y estaciones de televisión y las emisoras de radio que tengan programación continua de 24 horas deben emitir cada día el Himno nacional de la República de Colombia, a las seis de la mañana y a las seis de la tarde.
Según la egresada, “este tipo de símbolos se establecen como una obligatoriedad, con un lenguaje que no es el más cercano a las personas, evidenciando la brecha existente en el país y la idea difusa de identidad respecto a ciertos temas”.
La puesta en escena se llama “¡Oh Gloria inmasticable!” y dura entre 10 y 11 minutos, tiempo que puede variar ya que es un acto que se lleva a cabo dependiendo de cómo está sintiendo el cuerpo el acto realizado.
Durante este lapso la artista empieza a cantar poco a poco cada estrofa del himno, con la mano en el corazón y mascando de manera progresiva más y más chicle.
Palabra a palabra se va haciendo más difícil cantarlo, debido a que su boca está llena de esta goma que no le permite vocalizar bien, por lo que llega máximo a 3 o 4 estrofas de las 11 que tiene el himno, sin poder continuar porque ya no se entiende.
“La idea del chicle es que, además de ser un elemento que me hacía recordar a la época del colegio, cuando nos decían que este era una falta de respeto en momentos como el Himno, es un símbolo de cómo se silencia a las personas en el país, haciendo que cada vez puedan hablar menos”.
El acto fue presentado tres veces, dos en el Museo de Bauhaus y una en el campus de la Universidad, con asistencia promedio de 40 personas.
“Siento que si el Himno nacional quiere crear esta idea de nación e identificarnos como colombianos, está fallando en un par de cosas, como por ejemplo las palabras empleadas o las ideas desactualizadas en torno a temas como la religión o la colonización”.
“Hace más de 40 años que Colombia es un Estado laico, y las ideas del descubrimiento ya se han venido discutiendo, creo que el ambiente electoral del último mes es importante para empezar a reflexionar sobre estas cosas”, señala la artista.
También es relevante el hecho de que en Weimar hay una población significativa de colombianos; según la artista, es común encontrarse compatriotas en cada esquina, y esto hace que cantarlo allí tenga trascendencia para pensar la idea que se tiene de nación.
“Deberíamos mirar un poco más hacia adentro, valorando esta performance no solo porque estoy en Alemania, sino porque es algo que tenemos en nuestra cotidianidad diaria”, señala.
Según la artista, “el arte en general, y este en especial, tiene que generar preguntas que lleven a la movilización de lo individual a lo colectivo; si al menos una persona se cuestiona acerca de la idea de nación –tierra de Colón, la cruz, el deber– que muchas veces damos por sentado, yo me siento satisfecha”.