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Ciudad y Territorio

Módulos para acercar la ciudad a la periferia reciben premio internacional

    Este sistema de vehículos –llamados módulos–, ubicados en distintos espacios públicos y abiertos, les facilitaría a las personas que viven en la periferia de la ciudad un mayor acceso a servicios como bibliotecas, teatros, puestos de atención en salud, comercio o puntos de acceso a la educación.

    Tales espacios serían de tres tipos: uno grande, que generaría un espacio para adaptar incluso un aula de clases; uno intermedio, apto para comercio; y un tercero, más pequeño, inspirado en una venta ambulante.

    Lo módulos se enmarcan dentro de la propuesta denominada “Nómada”, presentada por el arquitecto y diseñador industrial Elkin Alejandro Cruz, de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), quien ocupó el tercer lugar en el evento internacional Movin'On Challenge Design –antes Michelin Challenge– que busca estimular propuestas innovadoras desde el sector de la automoción.

    “Los tres módulos se articularían de diferentes formas, como un lego que permite armarlos e interconectarlos entre sí de múltiples formas y adaptarlos a diferentes condiciones del entorno y del territorio en el que se implementen. Sería un sistema autónomo con energía eléctrica al menos para los dos primeros módulos, pensados en función de la cuarta revolución industrial y la hiperconectividad”, explica el arquitecto.

    Para esta propuesta, el autor se centró en la periferia urbana de Bogotá, una zona generalmente desprovista de ciertos servicios, por lo que las personas deben hacer largos trayectos desde sus lugares de residencia hasta la zona de su actividad, lo que implica que habitantes en condición de vulnerabilidad de localidades como Fontibón, Bosa y Usme, entre otros, tengan impactos negativos en su bienestar social.

    “Cada sector de la ciudad, o los barrios, deberían estar dotados de servicios específicos como bibliotecas, institutos de cultura, universidades, hospitales, lugares de trabajo, etc. Idealmente así debería ser concebida la ciudad, donde las personas no tengan que hacer grandes desplazamientos”, sostiene el diseñador de la UNAL.

    Motivado por este pensamiento, su propuesta de diseño y movilidad se basó en el concepto de “ciudad de 15 minutos”, el cual plantea que las personas no tarden más de ese tiempo caminando para acceder a ciertos servicios como comercios y su trabajo, entre otros. Esto se lograría a través de la generación de espacios y lugares itinerantes que se puedan desplazar por diferentes sitios para satisfacer diferentes necesidades de los ciudadanos, específicamente de la periferia.

    Sistema tecnológico

    Para los módulos, la tecnología implicaría movilidad eléctrica, como motores en las ruedas, sistemas de tracción con energía de baterías, ya sea de litio o de otro tipo más eficiente, e incluso paneles solares en las partes descubiertas.

    “Lo más valioso de la propuesta y lo que se aporta desde el diseño industrial es pensar estos sistemas centrados en el usuario. Por ejemplo, los vehículos contarían con una especie de animación en los rostros y con sonidos que permitan la comunicación e interactividad entre las personas. Esto se haría por medio de un sistema programado, donde incluso se puede incorporar inteligencia artificial”, detalla.

    Señala además que “en cuanto a materiales, hay posibles bosquejos estructurales, pero lo más importante es la interacción entre módulos, los cuales se podrían ensamblar en diferentes cantidades, permitiendo diferentes configuraciones del espacio”.

    Propuesta de movilidad premiada

    “Este año la temática del concurso estaba relacionada con la inclusión, por lo que planteé una problemática desde mi formación como arquitecto y diseñador industrial, y tener esos dos puntos de vista, a nivel social, físico, y fisiológico; manejar la inclusión de manera integral”.

    Aunque el diseño fue evaluado como una propuesta conceptual, que no necesariamente debe ser llevada a la realidad, el arquitecto resalta que el sistema de alguno de esos módulos se podría desarrollar a mediano plazo. “Aunque partimos desde un escenario ideal, donde hay grandes limitaciones para llevarlo a la realidad, sobre todo desde el punto de vista de desarrollo tecnológico, esta propuesta puede fomentar desarrollos desde la ingeniería, la arquitectura, el diseño, y la parte de ingeniería y tecnologías en función de la cuarta revolución industrial”.

    Rescata además que de los tres módulos, el intermedio sería el más viable para su desarrollo a futuro, ya que no es muy grande, lo que permitiría enfocar las investigaciones en algo tecnológico, concreto y limitado para abrir el espectro y evaluar la posibilidad de construir el más complejo. “En términos de fabricación se pensaría en técnicas mixtas, una estructura que puede ser metálica y carrocerías que podrían reproducirse en impresión 3D a partir de biopolímeros”, explica.