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Salud

Viruela símica: aunque la mayoría de casos reportados han sido en hombres, es un riesgo para todos

    Estados Unidos está cerca de superar los 20.000 casos de esta enfermedad que en Colombia ya registra 938 personas infectadas, y aunque el contagio se da especialmente en hombres que tienen sexo con otros hombres, cualquier persona sexualmente activa tiene algún riesgo de infectarse. Médico experto de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) explica el porqué de esta situación y cómo se puede prevenir su propagación.

    A finales de los años setenta se erradicó el Variola virus, que producía la enfermedad de la viruela, la única que ha sido erradicada de la faz de la tierra; sin embargo, por esa misma época se detectó en África un tipo de infección que formaba parte de la misma familia, el Orthopoxvirus, o viruela del mono, transmitida por simios y roedores. Esta tiene dos cepas principales: la de la cuenca del Congo (África Central) y la de África Occidental, que parece ser menos grave.

    El médico infectólogo Jorge Alberto Cortés, profesor de la Facultad de Medicina de la UNAL, indica que “la viruela llegó a Colombia y parece muy difícil controlarla, es una enfermedad que va en aumento y cuyo comportamiento no es claro; además los datos sugieren que su mayor transmisión se da por vía sexual”.

    El experto expuso algunas investigaciones de 2022 realizadas por científicos ingleses, las cuales muestran las particularidades de los pacientes infectados con viruela del mono: en la primera se estudiaron contagios en Londres, y se encontraron síntomas frecuentes como dolor rectal, edema en el pene y sangrado por el recto, que podrían estar asociados con actividades sexuales.

    Además, el 50 % de los pacientes analizados tenían infecciones genitales o perianales, y aunque no a todos se les realizó la prueba del virus de inmunodeficiencia humana (VIH), el 35 % de ellos dio positivo.

    “En la segunda investigación, que caracterizaba la viruela del mono en 16 países, se determinó que de 528 personas contagiadas, el 99 % eran hombres; a su vez, el 96 % dijo tener orientación homosexual, y se presentó un 68 % de pacientes que solo presentaban lesiones anogenitales”, indicó el médico.

    Los síntomas más frecuentes son fiebre, dolor de cabeza, dolor muscular y de espalda e inflamación de los ganglios, y la más conocida y pronunciada: lesiones cutáneas que evolucionan desde una mácula –pequeño cambio de coloración en la piel– hasta una pústula, pequeño bulto en la piel que contiene pus.

    “A partir de las lesiones de la piel se consideran distintas formas de diagnóstico; cuando identificamos a un paciente sospechoso tomamos tres muestras: de sangre, de la boca y de una o varias lesiones de la piel; el diagnóstico hoy en día se hace con la técnica de reacción en cadena de polimerasa (PCR), la misma que se utiliza para detectar COVID-19”, explica el doctor Cortés.

    En la actualidad hay dos vacunas disponibles en el mercado: Jynneos, de la compañía danesa Bavarian Nordic A/S, y ACAM2000, de la empresa estadounidense Emergent Solutions. Estas han mostrado una protección esperada del 85 % y su efecto puede ser de varios años; sin embargo, su problema es de costos y acceso para toda la población, ya que hay escasez en las dosis en todo el mundo.

    Formas de prevenir la enfermedad

    Para evitar que la enfermedad se propague es fundamental limitar el número de parejas sexuales, abstenerse de ir a sitios como saunas, clubes sexuales y fiestas en donde se puede tener contacto íntimo con desconocidos, “este tipo de espacios posibilita la propagación del virus”, recalca el experto.

    Si se sospecha que la pareja tiene viruela del mono, la mejor forma de protegerse es evitar tener sexo (vaginal, oral o anal), con el fin de no tener un contacto estrecho con alguna zona lesionada; así mismo se recomienda no intercambiar toallas, juguetes sexuales o cepillos de dientes.

    En relación con el uso de condones, el profesor Cortés explica que aunque estos pueden proteger la boca, el pene o la vagina de la exposición al virus, hay otras regiones del cuerpo con lesiones que igual estarían expuestas, por lo que son insuficientes como medida preventiva.

    “Lavarse las manos y la ropa que tuvo contacto durante el sexo es determinante; una alternativa que puede ser muy útil es usar guantes durante la actividad sexual, pero estos deben ser removidos con cuidado. Debemos asumir de forma segura e inteligente nuestra sexualidad”, recalca el experto.

    El profesor Cortés ofreció sus aportes con respecto a la viruela del mono en el programa SaludUNALContigo, de la Facultad de Medicina de la UNAL.