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Política y Sociedad

Virgilio Barco, ejemplo de progreso para el país

    “Su capacidad de generar conexiones importantes con Estados Unidos, de construir sobre lo construido, y por la implementación de técnicas y talento nacional en los trabajos de infraestructura del país, muestran a este expresidente de Colombia, precursor del Archivo General de la Nación, como un ejemplo de que el país puede progresar”.

    Así lo reseña el historiador inglés Malcolm Deas, profesor emérito de la Universidad de Oxford, durante el inicio de un ciclo de diálogos sobre liderazgo público en Colombia promovido por el Instituto de Liderazgo Público (ILP) de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL). En esta oportunidad, el primer encuentro se realiza con motivo de los 100 años del natalicio de Virgilio Barco Vargas, expresidente del país y egresado de la UNAL.

    En el encuentro, el historiador destacó algunas de las principales cualidades y características del exmandatario colombiano durante distintas etapas de su vida. Desde su juventud, su formación como ingeniero le permitió realizar importantes aportes en temas de infraestructura en el país; su paso por Estados Unidos y las alianzas que se gestaron desde entonces, además de los retos que tuvo que enfrentar una vez fue electo Presidente de la República en 1986.

    Según narra el profesor Deas, desde su formación como ingeniero, Virgilio Barco logró hacer una conexión con Estados Unidos que a futuro le beneficiaría mucho a Colombia. Fue el presidente que más conoció el país norteamericano y sus instituciones internacionales, aún desde su paso como estudiante del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) durante la Segunda Guerra Mundial.

    “Era un hombre serio con complicadas ideologías y se caracterizó por vivir experiencias políticas tempranas con mucho realismo. Eso se notó en su periodo como alcalde de Bogotá, en el que tuvo una mirada muy real de cómo era la gente, y aunque era un hombre financieramente acomodado no le gustaba vivir una vida llena de lujos ni se preocupaba por agrandar su fortuna”.

    Barco habría llegado al Frente Nacional por su trabajo como ministro de Obras Públicas, desde donde analizaba el entendimiento de la opinión pública sobre el alto consumo que había o los planes inconclusos, por lo que su labor se destacó, entre otras iniciativas, por la vinculación de ingenieros nacionales para las obras del país.

    “Aunque no tuvo una bonanza en ese momento, sí introdujo técnicas importantes como el análisis de costo-beneficio en las obras, y señalaba la necesidad de unos puestos técnicos inamovibles, por ejemplo en los Ferrocarriles, decisiones con las que comenzó a aparecer su carácter de servidor del Estado”.

    En 2019 el historiador Deas publicó el estudio biográfico Barco: Vida y sucesos de un presidente crucial, y del violento mundo que enfrentó, un compilado de cinco ensayos en el que narra la vida y los sucesos de este mandatario desconocido para muchos.

    Antes de llegar a la Presidencia, Virgilio Barco tuvo una larga trayectoria en cargos públicos como Secretario General del Ministerio de Comunicaciones, concejal de Cúcuta, representante a la Cámara, senador, ministro de Obras Públicas y Agricultura, alcalde de Bogotá y embajador de Colombia en Gran Bretaña y USA, entre otros.

    Lecciones para analistas

    Según Liliana Caballero, directora del ILP de la UNAL, “la figura de Barco ha tenido un redescubrimiento, en el que los académicos y analistas han vuelto sobre los ‘archivos Barco’ encontrando importantes lecciones”.

    Señala además que “quisimos conmemorar los 100 años de un colombiano destacado, que a través de su labor pública fue dejando una huella importante en la vida social, institucional y política colombiana, y que aún se puede ver en la infraestructura física del país, como la carretera Pitalito-Mocoa, la Marginal de la Selva, el Ferrocarril del Atlántico, el Planetario de Bogotá y en instituciones políticas y sociales importantes como el Archivo General de la Nación o la conformación del Sistema Nacional de Ciencia y Tecnología e Innovación”.

    Entre otras de sus labores, el ILP busca contribuir por medio de la formación, el trabajo colaborativo con entidades públicas y privadas a posicionar nuevas visiones sobre el liderazgo y la gestión pública, contribuyendo a su mejora y fortalecimiento.