UNAL fortalece lazos con el Instituto Catalán de Investigación Química (ICIQ)
El profesor Luis Echegoyen, del Instituto Catalán de Investigación Química, dio una conferencia en la UNAL para fortalecer los lazos de movilidad académica e investigación. Foto: Nicol Torres, Unimedios.
Profesores y estudiantes de pregrado y posgrado asistieron a la conferencia dictada en el Edificio de Química de la UNAL. Foto: Nicol Torres, Unimedios.
Los fullerenos son compuestos cuyas propiedades químicas podrían aportar a campos como la electrónica, con baterías más resistentes y duraderas.
El Instituto Catalán de Investigación Química está ubicado en la ciudad de Tarragona, al noroeste de España.
Eventos como este permiten que los estudiantes de la UNAL accedan a mayores posibilidades y oportunidades en el exterior.
Los fullerenos son moléculas fascinantes que han capturado la atención de científicos y entusiastas de la química a partir de su descubrimiento en 1985. Desde ese momento han revolucionado el mundo de la química y la nanotecnología, pues sus estructuras esféricas y huecas de carbono han abierto las puertas a una amplia gama de aplicaciones en campos tan diversos como la medicina o la electrónica.
Algunos ejemplos notorios son la fabricación de materiales más fuertes y ligeros como el grafeno, muy utilizado en la elaboración de baterías cada vez más potentes y duraderas; así mismo, los fullerenos se han explorado como posibles agentes de contraste en las resonancias magnéticas (para observar y resaltar mejor los puntos del cuerpo en donde se está presentando algún problema), e incluso en la lucha contra el cáncer, ya que sus derivados ayudarían a entregar mejor los medicamentos en el organismo.
El profesor Echegoyen asegura que este es su campo de estudio favorito, pues para él los fullerenos son moléculas muy interesantes y bellas. “Entre los hallazgos, hemos encontrado que la estructura de estas particulares piezas ha llegado a niveles impensados, y dan pie para que cualquier ingeniero interesado en aplicarlos en algún campo pueda hacerlo”.
Al explicar todos los pormenores de lo que representan los fullerenos, hizo énfasis en uno de ellos: el C60, que es como un balón de fútbol compuesto por 60 átomos de carbono, cuya organización les permite tener una química única y versátil en la que puede encapsular otros átomos o moléculas más pequeñas, abriendo la puerta a aplicaciones en la entrega de fármacos, o en un concepto que para él fundamenta una de las bases del ICIQ: la catálisis.
Este proceso es como tener un ayudante de cocina especial, pues hace que todo funcione más rápido y mejor sin que los ingredientes pierdan sus propiedades o su sabor. Es como pasar de hornear un pastel en una hora a hacerlo en media hora; en química ocurre algo similar y el C60 permite que los procesos aumenten su velocidad sin perder su capacidad o eficacia.
El experto recordó un dato curioso sobre los fullerenos, en especial el C60, y es que algunas personas los utilizan como remedio en aceite de oliva, porque dicen que es un antioxidante espectacular, e incluso mejor que la vitamina C, aunque aún se necesitan más investigaciones al respecto.
El profesor Echegoyen tiene una larga trayectoria en la investigación química, fue director de la Sociedad Estadounidense de Química en 2020 y ha estado vinculado a importantes universidades de ese país, la última en fue la Universidad de Texas (Estados Unidos).
El ICIQ tiene alrededor de 316 estudiantes y 250 personas de personal científico, entre investigadores y ayudantes; sus líneas de investigación son la catálisis sostenible, que busca que estos procesos químicos se puedan aprovechar para cuidar el medioambiente; las energías renovables, con temáticas como la captura de dióxido de carbono para su aprovechamiento en productos de mayor valor agregado; y el campo de la salud, en el que se destaca el descubrimiento de fármacos y la química médica.
Pero esto no es todo: hace poco el ICIQ adquirió el primer difractómetro de electrones en Europa, un instrumento sin precedentes que permite estudiar y analizar cristales un millón de veces más pequeños de lo que se podía ver hasta el momento con rayos X. Además tiene cerca de 60 patentes en marcha en las líneas descritas, con 5 proyectos de investigación andantes con la industria.
La colombiana Katherine Villa, licenciada en Química de la Universidad del Quindío y doctora en Química Física de la Universidad Autónoma de Barcelona, también forma parte del Instituto, por lo que el profesor Echegoyen recalca la importancia de tejer estos lazos de cooperación y movilidad académica para que la investigación siga creciendo tanto en Colombia como en el mundo.
El ICIQ es el tercer instituto más importante en Europa, después del Instituto Max Planck (Alemania) y la Escuela Politécnica Federal de Zurich (ETH).