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Medioambiente

Un salvavidas para Belén (Nariño), ahogado en aguas residuales de las curtiembres

    Desde hace más de un siglo el cuero ha sido la fuente de vida del municipio nariñense de Belén, pero también su principal problema ambiental. Hoy, una alternativa basada en la reacción de Fenton —un tratamiento químico que utiliza peróxido de hidrógeno y sales de hierro para degradar contaminantes orgánicos— promete tratar los residuos y devolverle la vida a la quebrada Mocondino.

    Belén concentra casi el 9 % de las curtiembres de Colombia y es el segundo productor de cuero del país después de Cundinamarca. Allí el 95 % de la población depende de esta actividad, casi toda realizada artesanalmente, con poca tecnificación y escasa infraestructura.

    Con cerca de 17.000 habitantes, tradicionalmente la economía de Belén ha girado en torno a la curtición de cuero, con talleres familiares que han sostenido a la comunidad por generaciones. Rodeado de montañas y atravesado por quebradas como la de Mocondino, el municipio enfrenta hoy el desafío de equilibrar su tradición productiva con la protección de sus recursos naturales.

    Estas condiciones han derivado en un manejo inadecuado de las aguas residuales: 38 curtiembres vierten directamente sus residuos en la quebrada Mocondino, llevando su calidad a un nivel considerado como “pésimo” según mediciones regionales. La contaminación incluye sulfuros, cal, cromo y colorantes complejos, todos ellos nocivos para el medioambiente y la salud humana.

    Una solución química prometedora

    Así lo evidenció el ingeniero químico Carlos Andrés Gómez Rodríguez, egresado de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) y docente de la Universidad Mariana de Pasto, como parte de una investigación desarrollada por el Grupo de Investigación en Procesos Reactivos Intensificados y Materiales Avanzados (Prisma), asociado al Departamento de Ingeniería Química de la UNAL Sede Manizales.

    En el estudio identificó que el proceso de teñido aporta hasta un 6 % de los contaminantes al agua residual de la curtición de cuero. Así mismo, evaluó un método que permite realizar el tratamiento correcto de estos químicos.

    “La capacidad demostrada del tratamiento del proceso Fenton para las aguas residuales estudiadas impulsa el interés de realizar un estudio detallado del sistema completo de tratamiento, que permitirá definir la viabilidad técnico-económica de implementar el proceso en el municipio de Belén”, sostiene el investigador, magíster en Ingeniería Química.

    Aunque la investigación “Evaluación de métodos de tratamiento para la degradación de colorante en el agua residual de la industria de las curtiembres” se enfoca en la etapa de teñido —donde se agrega el color al cuero—, los resultados muestran que la aplicación de la reacción de Fenton permite degradar los colorantes en sustancias menos contaminantes, reduciendo su impacto nocivo en la salud humana y en el ecosistema regional.

    Esta metodología, basada en la generación de radicales altamente reactivos a partir de la mezcla de peróxido de hidrógeno y sales de hierro, se ha empleado no solo en curtiembres sino también en la descontaminación de suelos y la eliminación de pesticidas, y en la industria farmacéutica para tratar residuos peligrosos.

    Su aplicación en Belén transformaría las aguas residuales en efluentes mucho menos tóxicos y mejoraría significativamente la calidad de la quebrada Mocondino.

    Aunque en 2015 el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible estableció límites permisibles para vertimientos industriales, la legislación no contempla los colorantes de la etapa de teñido, considerados como uno de los principales contaminantes en esta industria.

    En zonas rurales como Belén, la falta de control y apoyo técnico hace que las aguas residuales se viertan sin tratamiento adecuado, agudizando el deterioro ambiental.

    Hacia un futuro más limpio

    Aunque en Belén se construyó un colector para centralizar las aguas residuales, sigue siendo necesario implementar tratamientos efectivos como el propuesto por el investigador, además de proyectos de reutilización del agua.

    “El proceso de Fenton impulsa la posibilidad de definir la viabilidad técnica y económica de una solución sostenible para Belén”, asegura el magíster Gómez, quien enfatiza en la importancia de seguir investigando tratamientos específicos para cada etapa del curtido, especialmente en desengrasado, engrasado y teñido.

    Mientras tanto, los pequeños productores de Belén siguen esperando apoyo para modernizar sus procesos y reducir el impacto de una actividad que ha sido su sustento, pero también su riesgo ambiental más urgente.