Uchuva reduce hasta la mitad la inflamación en las encías

La uchuva se convertiría en el aliado ideal de odontólogos y pacientes con inflamación crónica en las encías. Foto: Juan Esteban Correa Rodríguez, Unimedios.

La uchuva destaca por su color, sabor y textura. Foto: Juan Esteban Correa, Unimedios.

Actualmente los tratamientos odontológicos buscan eliminar la bacteria, pero muchas veces el problema persiste con la inflamación. Foto: archivo Unimedios.

Colombia es el principal productor y exportado de uchuva en el mundo. Foto: Valeria Peña, Unimedios.

En el centro Sara Delgadillo Barrera, magíster en Farmacología de la UNAL, junto a los doctores Yolima Baena y Jaime Castellanos. Foto: Sara Delgadillo Barrera, magíster en Farmacología de la UNAL

La investigación fue a nivel de laboratorio, ahora el siguiente paso será llevarlo a modelos más especializados. Foto: Sara Delgadillo Barrera, magíster en Farmacología de la UNAL
La periodontitis hace que las encías se inflamen y sangren, y en los casos más graves que los dientes se caigan. Aunque empieza por bacterias, el verdadero problema es que el cuerpo reacciona con demasiada fuerza, como si usara un martillo para matar una mosca, y termina dañando sus propios tejidos. Esa reacción exagerada es la que, con el tiempo, destruye el soporte del diente.
En Colombia esta enfermedad tiene un alcance amplio: según el Ministerio de Salud, cerca del 61 % de los adultos la padece. Además, puede agravar problemas cardíacos, pulmonares y metabólicos, especialmente en personas con diabetes. Eliminar la bacteria ayuda, pero no es suficiente, ya que el mayor daño no lo causa directamente el microorganismo sino la respuesta inflamatoria del propio cuerpo, que continúa activa incluso después del tratamiento.
Una de las principales responsables de este proceso es la bacteria Porphyromonas gingivalis, que al alterar el equilibrio de la microbiota oral activa una “tormenta inflamatoria” en las encías. Para sobrevivir, la bacteria no necesita eliminar por completo el sistema inmune, sino manipularlo: lo activa lo suficiente para generar inflamación, pero evita ser eliminado. Ese equilibrio a su favor es lo que mantiene la enfermedad activa durante años, incluso toda la vida.
Para estudiar este fenómeno, la investigadora Sara Delgadillo Barrera, magíster en Farmacología de la UNAL, trabajó con células reales de encía humana (recolectadas de pacientes), conocidas como fibroblastos gingivales, que no solo mantienen la estructura del tejido, sino que también participan en la respuesta inflamatoria.
En el laboratorio, estas células se estimularon con lisados de la bacteria P. gingivalis, es decir fragmentos que conservan las moléculas capaces de activar la inflamación, lo que permite reproducir controladamente lo que ocurre en la enfermedad.
Después se aplicó el extracto de uchuva en microemulsión y su efecto se evaluó midiendo mediadores inflamatorios —como IL-6, IL-8 y TNF-α— mediante técnicas como PCR en tiempo real y Luminex, además de verificar la viabilidad celular para descartar efectos tóxicos.
Los resultados mostraron una reducción significativa en la producción de estos mediadores en las células tratadas, lo que indica una menor respuesta inflamatoria. En otras palabras, la uchuva no elimina la bacteria pero sí modula la reacción del cuerpo. Este efecto, similar a bajar la intensidad de una alarma sobreactivada, se logró sin afectar la salud de las células, lo que sugiere su potencial como base para futuros tratamientos complementarios.
Colombia es el principal productor y exportador de uchuva en el mundo, lo cual la convierte en una fruta emblemática del país. En su interior contiene compuestos como polifenoles y fitoesteroles que pueden interferir en las rutas celulares responsables de la inflamación. Estas sustancias actúan como reguladores: no bloquean completamente la respuesta inmune, pero evitan que se vuelva dañina.
“Aunque durante décadas el tratamiento de la periodontitis se ha centrado en eliminar bacterias, hoy se reconoce que en enfermedades crónicas el problema no es solo el patógeno, sino cómo responde el organismo”, explica la investigadora.
Además los tratamientos actuales tienen limitaciones: el uso prolongado de antibióticos puede generar resistencia bacteriana, y algunos antisépticos, como la clorhexidina, pueden causar efectos secundarios. Por eso es prioritario encontrar alternativas que actúen de forma más equilibrada.
En ese contexto, los extractos naturales han ganado interés porque pueden actuar sobre múltiples mecanismos al mismo tiempo. A diferencia de muchos fármacos tradicionales, que tienen un único blanco, estos compuestos influyen en varias rutas biológicas, lo que los hace especialmente útiles en enfermedades complejas. De hecho, extractos de plantas como la cúrcuma o frutas como la granada han mostrado resultados prometedores.
El siguiente paso será probar este extracto en modelos más complejos, y posteriormente en ensayos clínicos. Solo entonces se podrá confirmar su uso terapéutico, pero este es el primer estudio que explora el potencial de la uchuva en odontología, abriendo una nueva línea de investigación.