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Economía y Organizaciones

Transición energética, el gran reto de México y Colombia

    Diversificar la economía y disminuir el consumo de combustibles fósiles de la región, avanzando hacia las energías renovables, son algunos de los grandes retos que enfrentan las dos naciones.

    Esa fue una de las conclusiones que se dieron en el marco del segundo día de la Cátedra País realizada en la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) e impulsada por la vicepresidenta y canciller Marta Lucía Ramírez y el embajador de México en Colombia, Alejandro García Moreno.

    Durante la segunda sesión de la Cátedra con el país azteca, que tuvo lugar en el Auditorio Alfonso López Pumarejo de la UNAL Sede Bogotá, la profesora Carmenza Castiblanco Rozo, del Instituto de Estudios Ambientales (IDEA) de la Institución, aseguró que la región enfrenta una crisis multidimensional que afecta aspectos económicos, ecológicos y energéticos.

    “El planeta ya excedió los límites de expulsión de CO2, y en este momento enfrentamos un problema de calentamiento global irreversible y preocupante. Al paso que vamos, difícilmente se cumplirá el Acuerdo de París de mantener el aumento de la temperatura global promedio por debajo de los 2 °C por encima de los niveles preindustriales”, aseguró la profesora.

    Así mismo, en la Cátedra –una iniciativa del Gobierno para impulsar el debate entre estudiantes sobre temas de política exterior– la docente Castiblanco aseguró que “la Tierra afronta un descenso de población de especies de insectos que se relaciona con el calentamiento global, lo que puede generar problemas alarmantes en procesos como la polinización, ya que el 75 % de las plantas que cultivamos dependen de polinizadores”.

    En ese sentido, expuso que “en este momento el gran reto climático es transitar desde la economía impulsada por los consumos fósiles y avanzar hacia las energías renovables […]. En un mundo tan diverso, pensar las transiciones debe ser forzosamente diferente cuando se plantea en los países ‘ricos’, ‘desarrollados’ a cuando reflexionamos sobre el mismo proceso en el resto del mundo, o en los países cuyas rentas, como México y Colombia, dependen de la extracción y exportación de los combustibles fósiles”.

    La docente de la UNAL considera necesario cambiar la estructura socioeconómica, la producción, el consumo y las tecnologías, y la forma en la que se establecen las relaciones economía-naturaleza.

    “El escenario actual de transición deberá ser, precisamente, contrario a los que se ha producido en el pasado: el de una restricción importante en el uso y acceso a recursos materiales y energéticos y una limitada capacidad de la naturaleza para absorber residuos y perturbaciones”, subrayó.

    En su opinión, se requieren cambios estructurales en el sector energético asociados con las tres D: descarbonización –entendida como el cambio en la matriz energética a energías 100 % renovables–, digitalización y descentralización, es decir, pasar de un sistema energético unidireccional y vertical, a uno desconectado, multidireccional, con mayor disponibilidad de recursos energéticos, que requiere de cambios en la concepción y el rol de los consumidores, además de la entrada de nuevas empresas y mayor competitividad en el mercado”.

    Alto potencial para energías renovables

    En la Cátedra, en la que también participaron el profesor Rafael Páez –coordinador de la Maestría en Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de México– y la doctora Gloria Alicia Fuentes, se destacó que los países de la región tienen una enorme disponibilidad de recursos naturales para generar energías renovables.

    “Aunque América Latina no es un actor dominante en el mercado mundial del petróleo, sí cuenta con importantes reservas (alrededor de 330.504 millones de barriles en 2019), posee la quinta parte de las reservas probadas mundiales y genera el 10 % de la demanda mundial de petróleo. Sin embargo, una parte importante de los ingresos fiscales de varios países de la región dependen de las exportaciones de petróleo, gas natural y carbón”.

    Los expertos aseguraron que se debe aprovechar la reactivación económica de la pospandemia para diseñar reformas regulatorias y políticas con una visión transformadora y de largo plazo, que progresivamente conduzcan a un cambio estructural hacia la descarbonización de la economía.

    “Los países de América del Sur poseen importantes reservas de los minerales y metales requeridos para la producción de las tecnologías de la transición. Sin embargo, todo indica que con el ‘auge de los minerales’ las economías de la región seguirán girando alrededor del modelo extractivista, primario exportador, centrado en los eslabones de la cadena productiva que generan bajo valor económico y alto impacto físico en términos del deterioro ecológico, con un amplio potencial de agravar los conflictos ambientales y sociales ya existentes”, indicó la profesora Castiblanco.

    Por otro lado, al cierre de la segunda sesión de la Cátedra, la profesora Melba Libia Cárdenas, directora de Relaciones Exteriores (DRE) de la UNAL, destacó las relaciones académicas de que tiene la Institución con México y los 164 convenios vigentes con ese país tanto con instituciones de educación superior como con fundaciones y organizaciones sin ánimo de lucro.

    “Con México tenemos en común la preocupación por la educación y el impulso de la excelencia. Hemos movilizado a más de 1.200 estudiantes hacia ese país y las relaciones han versado en el desarrollo de conocimiento. Seguiremos trabajando interinstitucionalmente para seguir avanzando en la excelencia”, anunció.

    Por su parte, el embajador de México en Colombia, Alejandro García Moreno, hizo un reconocimiento a la iniciativa impulsada por el Gobierno colombiano y anunció que las Cátedras se realizarán cada año para impulsar el diálogo entre académicos. “Nuestro objetivo seguirá siendo impulsar el debate entre estudiantes sobre temas de política exterior, integración económica, política y cultural”, señaló al cierre de la sesión de la Cátedra.