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Tigrillos que llegaron a la Urras serán reubicados en la Hacienda Nápoles

    Tres hembras de la especie Leopardus tigrinus que la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) había remitido a la Unidad de Rescate y Rehabilitación de Animales Silvestres (Urras), de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Bogotá, serán llevadas al Parque Temático Hacienda Nápoles, en Antioquia, que cuenta con un santuario para la protección de fauna en peligro o amenazada.

    Los animales fueron atendidos por un equipo de biólogos, zootecnistas y veterinarios de la Urras, quienes realizaron su mejor trabajo para devolverles su calidad de vida y asegurarles condiciones de bienestar.

    Michi, una de las hembras, fue hallada hace siete meses por miembros de la CAR en el municipio de Guaduas, donde le brindaron los primeros auxilios y la remitieron a la Urras, pues por su crítica condición requería atención especializada de manera urgente.

    La bióloga María José Jaramillo, de la Urras, comenta que “no es claro qué pudo haber pasado con ella, aunque considerando que Guaduas no se encuentra dentro del rango de distribución de la especie, posiblemente fue capturada para tráfico ilegal. Lo cierto es que, al estar bajo el cuidado humano desde que era cachorra, ya no cuenta con las conductas necesarias para ser liberada en su hábitat natural”.

    “Cuando Michi llegó a la Unidad presentaba un cuadro clínico bastante complejo, estaba deprimida y tenía diarrea, por lo que cada hora debíamos prepararle y darle una dieta formulada por el zootecnista; se monitoreaba cada hora y el equipo profesional hizo diferentes cambios en la fórmula de la leche hasta considerarla óptima. Poco a poco fueron cambiando su alimentación a comida cruda, un proceso largo pero que hoy le permite estar en perfectas condiciones físicas y comer bien, aunque no se puede liberar, ya que se habituó al cuidado humano”, asegura la profesional.

    Señala además que los otros dos tigrillos, entre los que se encuentra una de la especie Leopardus pardalis, u ocelote -la especie más grande de tigrillo en Colombia- comparten condiciones que les impiden sobrevivir y adaptarse por sí mismas en su hábitat natural.

    “Ni en ella ni en Michi se pudo completar la rehabilitación porque su dependencia a los seres humanos les impide cazar y percibirnos como una amenaza, y se teme que al liberarlas busquen asentamientos humanos donde pueden ser cazadas”.

    Con respecto al otro ejemplar de Leopardus tigrinus, la experta señala que “llegó a la Urras con amputación de tarsos –posiblemente por atropellamiento o por una pelea con otro animal–, se le hizo interconsulta con el ortopedista, y por el pronóstico de la lesión se decidió que lo mejor era hacer la amputación completa de la extremidad, […] una condición incapacitante que la deja en desventaja frente a la competencia que puede encontrarse en vida libre”.

    Una vida en cautiverio

    Antes de liberar o reubicar a los animales que están en la Urras, pasan por procesos de exámenes médicos exhaustivos en los que se determina su estado de salud. Cuando no pueden ser liberados, se trasladan a zoológicos, reservas, bioparques o sitios adecuados, como la Hacienda Nápoles en este caso, en donde les brindan los cuidados que necesitarán el resto de su vida.

    La especialista subraya que “la reubicación lleva a los animales a toda una vida en cautiverio, por eso es importante tomar conciencia de que el tráfico ilegal termina en una condena para ellos, que la comercialización y la extracción de su hábitat natural los somete a un sinnúmero de torturas, encierro, migración obligada y mala alimentación, que les genera secuelas físicas, comportamentales y psicológicas difíciles de superar. Además la gente debe entender que son animales silvestres, que representan un riesgo si se mantienen como mascotas, y que pueden causar grandes afectaciones”.

    Cabe mencionar que la Urras –adscrita a la Facultad de Medicina Veterinaria y de Zootecnia– recibe al mes entre 100 y 250 animales de todas las especies –mamíferos, aves, anfibios, reptiles–, muchos de los cuales requieren intervenciones complejas. “La Facultad cuenta con un quirófano moderno, capacidad para realizar todo tipo de exámenes de laboratorio y radiología, y una planta de profesionales, técnicos y estudiantes dispuestos a salvarlos”.

    La Unidad se creó a principios de la década 1990 con el noble objetivo de contar con un centro de rehabilitación para carnívoros y reptiles, en convenio con el Departamento Administrativo del Medio Ambiente (DAMA).

    Desde su creación, la Urras ha recibido más de 20.000 animales. A diario acoge entre 5 y 10 ejemplares, en especial mamíferos, reptiles y aves; sin embargo, durante las temporadas de migración pueden llegar hasta 50 individuos en solo 24 horas.