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Economía y Organizaciones

Tiendas de barrio se resisten a ir del cuaderno al datáfono

    Aunque a partir de 2020 se incrementó el uso de plataformas de pagos digitales en las “tiendas de barrio”, la mayoría de los tenderos tradicionales de Bogotá prefieren que los clientes les paguen con billetes y monedas.

    El efectivo sigue siendo el que manda a la hora de comprar la leche, el pan, el arroz o los huevos, entre otros productos de primera necesidad, ya que los clientes prefieren este medio cuando se pagan montos inferiores a 50.000 pesos.

    Históricamente en Colombia las tiendas han formado parte de la cultura popular de las ciudades y municipios, y su presencia comercial data de la época de la colonia, cuando los españoles empezaron a contribuir en las dinámicas de comercio y distribución.

    De niños, muchos hicimos mandados a la tienda de la esquina llevando un solo billete o monedas, y en algunos casos a nuestros papás les fiaban, cuenta que el tendero llevaba religiosamente en su cuaderno. ¿Han cambiado estas dinámicas tradicionales?

    El administrador financiero Miguel Alejandro Espinosa, magíster en Administración de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), evaluó los factores que determinan el uso o no de nuevas tecnologías de pago en Bogotá y las posibles medidas que deberían tomar el sector público y el privado para que los tenderos aumenten sus alternativas de venta y tipos de clientes.

    Para establecer las causas que les impiden a los tenderos de Bogotá implementar plataformas de pago, el investigador encuestó a 469 dueños de estos negocios y aplicó el modelo de la teoría unificada de la aceptación y uso de tecnología (UTAUT), que adaptó al contexto del país.

    Se calcula que en Colombia funcionan 268.000 tiendas de barrio, y el censo poblacional de 2017, realizado por Fenaltiendas –red nacional de tiendas más grandes de país–, registró que el 52 % de ellas se concentran en las grandes ciudades.

    En Bogotá, el perfil de tiendas de 2014 estableció que la ciudad tiene el 41 % de estos negocios frente a otras ciudades. Además, facturan en promedio de 4,92 billones de pesos anuales.

    El experto señala que “entre los principales hallazgos está el miedo de los comerciantes a la innovación. En su entorno existen mitos sobre el costo-beneficio que podrían traer estas herramientas, el temor al fraude, el cobro de impuestos excesivos, la falta de clientes digitales o la desconfianza de los compradores a la hora de pagar por algún medio electrónico”.

    ¿Por qué es importante usar medios electrónicos?

    Solo el 10 % de los tenderos han implementado algún medio de pago digitalizado con datáfonos, billeteras virtuales o códigos QR.

    El magíster reconoce que “aunque el uso de estas herramientas –en especial Nequi y Daviplata– sí ha aumentado, la cifra no es representativa, pues quienes usan estos medios son personas de entre 18 y 30 años, lo que evidencia que la mayor parte de la clientela sigue pagando en efectivo”.

    Agrega que “el uso excesivo de efectivo implica costos directos –tanto económicos como sociales–, pues suele estar asociado con la producción, el manejo y almacenamiento de billetes, y además conlleva ineficiencias generadas en el procesamiento de las transacciones”.

    Para el sector público sería importante que en el país se digitalizaran masivamente los pagos en las tiendas de barrio, ya que esto le permitiría tener un control en la evasión tributaria y se podría contrarrestar la economía subterránea (beneficio que se da entre la economía informal e ilegal).

    El docente explica además que “para los clientes de estos comercios –en los que se ofrece de todo un poco– el uso de plataformas traería beneficios. Por una parte, podrían llevar un mejor control, conocer en qué han gastado su dinero y aprovechar los saldos pequeños que quedan en las cuentas para pagos de bajo valor. En términos de seguridad, disminuye el riesgo de ser víctima de robo.

    Esta investigación arroja datos importantes que el sector público y privado podrían implementar para generar estrategias que incentiven el uso de nuevas tecnologías de pagos electrónicos. Además, entrega resultados que ayudan a la educación y pedagogía de los tenderos tradicionales de Bogotá.