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Política y Sociedad

Sociedad civil debe acompañar cumplimiento del Acuerdo Final de Paz

    “Si vamos a hablar de paz, los colombianos debemos ‘arropar’ a todas aquellas personas que un día silenciaron sus fusiles para comprometerse con el país a través de un proceso de negociación”.

     

    Así lo manifestó Virgelina Chará, lideresa comunitaria del Cauca y defensora de los derechos humanos, quien considera que “Colombia necesita que la reconstruyamos de nuevo, que empecemos a coserla por pedacitos; si realmente queremos un nuevo país, entre todos debemos unir las piezas que lo hagan posible”.

    Como invitada a una nueva sesión de la iniciativa “Leer para construir”, de la Editorial de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), esta vez centrado en el tema de la paz, la lideresa, quien fue postulada para el Premio Nobel de la Paz en 2005, sostiene que en Colombia “tenemos un Acuerdo de Paz confuso y los discursos no se relacionan con los hechos”.

    Desde su punto de vista, los principales retos que afronta la implementación del Acuerdo Final de Paz son, por un lado, que la sociedad civil siga acompañando el proceso de reintegración de los reinsertados.

    Hasta comienzos de 2020 las cifras oficiales indicaban que la mayoría de los excombatientes que dejaron las armas siguen firmes en el proceso de reincorporación.

    Según la Agencia para la Reincorporación y la Normalización (ARN), 13.202 personas fueron acreditadas por la Oficina del Alto Comisionado para la Paz como exintegrantes de la antigua guerrilla de las FARC, de las cuales 13.023 están en el proceso de reincorporación, lo que quiere decir que en este se mantiene el 98,6 %.

    La otra tarea se relaciona con una seria intención del Estado de acabar con las guerrillas en el país. “El compromiso que nos sigue es el desarme de todas las guerrillas, pues solo de esta manera se le podrá exigir al Gobierno el desmonte del paramilitarismo dentro de las Fuerzas Militares”, precisó la invitada.

    Agregó que “como sociedad tenemos la tarea de desarmar el lenguaje que impide que nos pongamos de acuerdo en desarraigar el discurso de odio y polarización que se ha instaurado entre nosotros”.

    También señaló que “tanto los ciudadanos como los partidos políticos y la política se deben desarmar, ya que solo así será posible transformar el modelo económico y político que ha imperado históricamente”.

    El futuro está en las urnas

    Por su parte el profesor Alejo Vargas Velásquez, director del Centro de Pensamiento y Seguimiento al Diálogo de Paz, señaló durante su intervención que “el plebiscito realizado el 2 de octubre de 2016 para refrendar el Acuerdo de Paz al que llegaron el Gobierno y las FARC, y en el cual ganó el No, ha frenado la implementación de lo pactado en La Habana”.

    “En ese momento la mayoría de los colombianos estuvieron en contra del Acuerdo, y esas mismas fuerzas eligieron presidente en 2018; todo ese escenario ha marcado la lenta implementación”, subrayó.

    Considera además que “otro elemento a tener en cuenta es que el Gobierno de Santos aspiraba a que una vez firmado el Acuerdo con las FARC se continuara el proceso de negociación con la guerrilla del ELN, lo cual no ha sucedido”.

    En su opinión, “el futuro de la implementación del Acuerdo Final de Paz dependerá en gran medida de cómo se elijan el próximo Congreso y el próximo Gobierno. Por eso el clamor en las calles para que se cumplan los acuerdos se debe reflejar en las urnas”.

    Para el profesor Camilo Alberto Borrero, de la Facultad de Derecho, Ciencias Políticas y Sociales, “el liderazgo que se atribuye el Gobierno en materia de implementación no se debe centrar solo en las cifras sino en que haya un discurso cohesionador que evidencie que se está direccionando una estrategia en este sentido”.

    A su turno Sebastián Guerra, asesor del Instituto de Liderazgo Público de la UNAL, destacó que “Colombia ya cuenta con una institucionalidad para la justicia, la reparación, la reintegración y la memoria, que es un activo que no se va a desmontar”.