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Economía y Organizaciones

Sistema pensional debería seguir el modelo solidario, según la teoría de juegos

    Los recursos de ahorro de las cotizaciones a pensión alcanzarían a financiar las jubilaciones de todos los ciudadanos, incluso de los que no completen las semanas de cotización, sin necesidad del subsidio del Gobierno, si se aplica un modelo cooperativo y solidario.

    En los últimos cuarenta años el sistema pensional colombiano ha sido incapaz de atender las necesidades de la población y, por lo general, se plantean las mismas soluciones de siempre para superar esa dificultad: subir las cotizaciones, aumentar la edad para la jubilación de las personas, y disminuir el monto de la pensión a recibir al final del cumplimiento de las condiciones de tiempo y edad para jubilarse.

    Lo anterior llevó a Delfín Soto, magíster en Ciencias Económicas de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) a preguntarse en su trabajo titulado “Modelo de cooperación y solidaridad para el sistema pensional de Colombia”: ¿qué tienen que decir las teorías económicas sobre el complejo tema de las pensiones?

    Explica que en este tema se acude muy poco a las teorías económicas profundas y modernas. “Por lo general, los estudios no van más allá de las teorías del comportamiento individual del ahorro, del ciclo del consumo y tradicionalmente se concentran en la medición sobre los determinantes del mercado laboral, los efectos fiscales, la gestión de las inversiones y la distribución de mesadas pensionales a través de productos de aseguramiento”.

    Por esta razón, fundamentó su investigación en el uso de la teoría de los juegos, en especial de los juegos cooperativos.

    Para responder a su pregunta de investigación, el magister indagó los antecedentes históricos de los sistemas pensionales pioneros en el mundo, percatándose de que todos se crearon bajo el enfoque solidario y cooperativo.

    Sobre esta base, buscó en la teoría económica cuáles eran los fundamentos adecuados y apropiados a la naturaleza misma del sistema pensional, y así comenzó a diseñar un modelo propio.

    Fue entonces que, a partir de la teoría de los juegos cooperativos, el investigador diseñó y especificó un modelo aplicado al sistema pensional para el periodo 1994 – 2020, en que agrupó a los cotizantes en diversas alianzas por edades e ingresos base de cotización que realizan al sistema pensional.

    Al final, dividió toda la población de cotizantes en dos rangos: uno de salario y otro de edad, y creó tres grandes conjuntos o alianzas para aplicar la teoría de los juegos y ver cuáles resultaban ganadores de estos grupos.

    Indica que: “los resultados del modelo fueron muy consistentes con la teoría, en la medida en que se evidenció que existían ganancias de cooperación superiores a las ganancias de la competencia individual de los ahorradores. En ese sentido, esas ganancias de cooperación se distribuyen al interior de cada grupo por medio de una ecuación que soluciona el juego y así se obtiene el monto de la pensión”.

    Agrega que, los resultados para todos los grupos, en todas las combinaciones y permutaciones posibles, independiente de cómo se agruparon (salarios bajos con salarios medios, salarios medios con salarios altos y salarios bajos con salarios altos), al final, y como resultado de esta cooperación y solidaridad, obtuvieron una tasa de reemplazo o una pensión superior a la que finalmente obtendrían de forma individual.

    “Esto significa que todos los grupos están mejor si cooperan, su ahorro se vuelve más eficiente y, al final, reciben una pensión mayor”.

    Según el magíster, el resultado del trabajo permitiría hacer un rediseño del sistema pensional colombiano que, para el caso del sistema privado, basado en la competencia individual, ya se probó que no funciona y los resultados son a todas luces insatisfactorios.

    Recuerda, además, que en el país existe un fondo público sin reservas, pero que debe atender todas las pensiones de los que se jubilarán y de los que ya lo están, y un fondo privado que tiene todo el ahorro y las cotizaciones, pero que escasamente está pensionando alrededor de 300.000 personas.

    “Más del 85 % de las pensiones de los fondos privados son de salario mínimo, mientras que ya sabemos que las pensiones en el sistema público son muchísimas más altas y, de manera clara, están compuestas de acuerdo con los parámetros legales de un 60 o 65 % del salario promedio de los últimos 10 años como dice la ley”, señala.

    En su opinión, los resultados son útiles porque dejan claro que se debería regresar a la esencia del sistema: la cooperación y solidaridad.

    De esta forma sería más eficiente y tendría una mayor cobertura; así mismo, permitiría la entrada de aquellas personas que por las condiciones del mercado laboral no alcanzan a cumplir los requisitos del número de semanas cotizadas, debido al diseño actual de los contratos de trabajo, por lo general inferiores a los 12 meses.