Sedar peces correctamente, una revolución en la acuicultura nacional

Entender los procesos de sedación es fundamental para disminuir el uso de antibióticos en las piscifactorías del país. Foto: archivo Unimedios.

La sedación de peces sería la clave para procedimientos clínicos más seguros y precisos. Foto: María Fernanda Londoño, Unimedios.

Esta novedad editorial se encuentra de manera gratuita en el repositorio de la UNAL, ampliando el acceso para cualquier persona interesada. Foto: María Fernanda Londoño, Unimedios.

Jaime Fernando González Mantilla, profesor de la Facultad de Medicina Veterinaria y de Zootecnia de la UNAL. Foto: María Fernanda Londoño, Unimedios.
Escrito por el médico veterinario Jaime Fernando González Mantilla, docente de la Facultad de Medicina Veterinaria y de Zootecnia de la UNAL, el libro reúne más de 25 años de experiencia clínica e investigativa, y explica con profundidad y rigor cómo, cuándo y por qué se deben sedar los peces en contextos ornamentales, clínicos, acuícolas, de conservación y de laboratorio.
Con un enfoque riguroso pero didáctico, el texto reúne información sobre 22 sustancias anestésicas y más de 20 protocolos clínicos aplicados a peces de múltiples especies como la tilapia nilótica, el yamú, la cachama blanca, el pez ángel, el koi japonés y el pez cebra. No se trata de un simple compendio, sino de protocolos probados en campo y laboratorio, con datos reales sobre dosis, tiempos de inducción, recuperación, efectos secundarios y resultados quirúrgicos.
Por ejemplo, al aplicarle mentol en una dosis de 300 partes por millón (ppm), la tilapia roja logró entrar en anestesia sin mortalidad, aunque con signos iniciales de agitación. Sin embargo, al utilizar la misma dosis en yamús (Brycon amazonicus), el 20 % murió. Al reducir la dosis a 150 ppm la mortalidad bajó a cero, demostrando que cada especie responde de forma diferente incluso ante sustancias aparentemente seguras.
El profesor González explica que “sustancias como el propofol —usado comúnmente en medicina humana— mostraron excelentes resultados en peces ornamentales como el koi japonés, permitiendo anestesias profundas y estables, con rápida recuperación. En el pez ángel (Pterophyllum scalare), el eugenol permitió realizar biopsias de piel y revisiones de aletas, esenciales para el diagnóstico de enfermedades frecuentes como la columnaris o punto blanco”.
En tilapias, una de las especies más comercializadas del país, la sedación permite realizar procedimientos como extracción de sangre, toma de muestras de mucus y branquias o radiografías, sin causar daño ni estrés. También mejora procesos como transporte, vacunación y clasificación, al reducir lesiones y mortalidad y aumentar la eficiencia productiva. Así, no solo se protege el bienestar animal, sino que además se mejora la precisión de los diagnósticos y la eficiencia de la producción acuícola.
Uno de los aportes más valiosos del libro es que responde, con evidencia científica, una importante pregunta ética: ¿los peces sienten dolor? La respuesta es sí. El texto presenta estudios que muestran que los peces tienen nociceptores (células nerviosas especializadas en detectar daño) y que, ante estímulos dolorosos, cambian su comportamiento, respiran más rápido y aumentan su ritmo cardíaco.
Uno de los ejemplos más claros fue el de una trucha arcoíris, que al pincharla sin anestesia mostró signos de evasión, estrés y alteraciones fisiológicas. Estos hallazgos confirman que los peces son seres sintientes y que anestesiarlos adecuadamente no es solo un detalle técnico, sino una obligación ética y profesional.
El libro demuestra que sedar a un pez va mucho más allá de “dormirlo”. Significa permitir que reciba atención médica sin dolor ni estrés. El texto incluye numerosos casos clínicos concretos: desde la extracción de sangre en tilapias y yamús –imposible sin sedación– hasta la toma de muestras de mucus y branquias para detectar enfermedades. Incluso radiografías en cachamas blancas, que requieren que el pez esté completamente inmóvil, dependen de un buen control anestésico.
Uno de los casos más sorprendentes recogidos por la publicación es el de las cirugías oculares en peces goldfish. Usando una combinación de sedación con propofol y cuidados posquirúrgicos con vendajes húmedos y antibióticos se logró operar con éxito a peces con tumores en los ojos, ¡incluso en acuarios domésticos! También se documenta el uso de anestesia en terapias como nebulizaciones, una técnica innovadora que permite tratar infecciones respiratorias en peces sin causarles más estrés.
El investigador González asegura que “la forma en que un pez es tratado, desde su crianza hasta su sacrificio, impacta directamente la calidad del alimento. El estrés causado por una manipulación sin anestesia altera el metabolismo, eleva el cortisol y puede afectar la textura, el sabor y la frescura del pescado. Anestesiar adecuadamente, en cambio, reduce el uso de antibióticos y mejora la sanidad del producto final”.
Con más de 34.000 especies de peces en el mundo y escasa información anestésica para la mayoría, este libro marca un punto de partida. Publicado por la Editorial UNAL en la colección Códice Abierto y disponible de forma gratuita en el repositorio institucional, es una herramienta científica, ética y técnica para transformar la medicina veterinaria acuática en Colombia.