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Economía y Organizaciones

Retorno laboral a la presencialidad exige proceso de readaptación

    Retomar las rutinas de trabajo en la oficina ha implicado cambios y ha traído consigo algunos problemas como empleados con pérdida de habilidades en varios aspectos y con manifestaciones de ansiedad y depresión, entre otros.

    “Por ejemplo, el trabajador cuya labor implicaba actividad física volvió desacondicionado, en tanto que otros, en los que son primordiales habilidades sociales como trabajo en equipo, las tenían disminuidas”, señala el profesor Farid Andrés Patiño Cortés, terapeuta ocupacional de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) y especialista en Gestión de la Seguridad y Salud en el Trabajo y magíster en Gestión Social Empresarial.

    Para el docente, los continuos cambios de este nuevo periodo de adaptación para retomar actividades laborales merece atención especial por parte de las empresas y de los empleados, tanto del sector público como del privado.

    “Un caso que todavía vemos en el retorno laboral es el de las personas cuyos rasgos de personalidad eran cercanas al trastorno obsesivo compulsivo,y aun con los altos índices de vacunación y disminución de la tasa de mortalidad, usan varias protecciones respiratorias, persisten en la obsesión con los protocolos de limpieza llevados a extremos como limpieza de superficies en tiempos cortos, uso de guantes en ambientes sociales, además de evitar cualquier contacto físico, argumentado en que ‘el virus aún no se ha ido’”, menciona.

    Bajo este panorama, el especialista de la UNAL considera importante que cada persona realice una introspección de su situación laboral, y si cree que su salud mental, física y emocional está comprometida, debe pedir ayuda, ya sea a un compañero de trabajo, a su jefe, a los encargados de seguridad y salud en el trabajo o a un profesional de la salud.

    Aumento del teletrabajo

    Después de declararse el estado de emergencia en el país ante la pandemia por COVID-19, el Gobierno expidió la Ley 2088 de 2021, “por la cual se regula el trabajo en casa”, y lo define como “la habilitación al servidor público o trabajador del sector privado para desempeñar transitoriamente sus funciones o actividades laborales por fuera del sitio donde habitualmente las realiza”.

    Por otro lado, el artículo 2 de la Ley 1221 de 2008 estipula el teletrabajo como “una forma de organización laboral, que consiste en el desempeño de actividades remuneradas o prestación de servicios a terceros utilizando como soporte las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC) para el contacto entre el trabajador y la empresa, sin requerirse la presencia física de este en un sitio específico de trabajo”.

    Frente a estar normas, el profesor Patiño advierte que el límite de tiempo para la aplicación del “trabajo en casa” está próximo a caducar, porque, al parecer, el estado de emergencia sanitaria decretado por el Gobierno terminará pronto.

    Según el Ministerio de las TIC, en 2020, 209.173 empleados se convirtieran en teletrabajadores, fomentando un incremento de 71 % con respecto a 2018, cuando solo había 122.278.

    “Frente a este panorama, las empresas deben validar los perfiles de cargo las actividades o funciones que se puedan desarrollar de manera remota, y después notificarles a los trabajadores que desempeñan el cargo sobre las posibilidades del cambio de modalidad”.

    “Posterior a ello se deberá validar las condiciones familiares, sociales y económicas particulares, ya que para cada modalidad aplican ciertos requisitos”.

    “Culminado esta etapa de verificación se deberá ajustar de manera prioritaria el Reglamento Interno de Trabajo para establecer los acuerdos de las partes”, resalta el especialista.

    Nuevos retos

    Según datos entregados por la ANDI para 2022, el total de empresas que planean mantener el teletrabajo es: el 25 % espera hacerlo un día a la semana, el 40,5 % lo haría por dos días por semana, el 25 % más de dos días a la semana y de manera permanente el 9,5 %.

    Debido a la contingencia, las empresas descubrieron un horizonte de posibilidades por explorar en temas de trabajo en casa y algunos beneficios en términos de ahorro financiero en instalaciones, servicios públicos entre otros.

    “Sin embargo, el reto realmente importante es brindarle al trabajador del sector público o privado, sin importar el tipo de contratación que tenga (planta o contratista), las garantías de un goce efectivo de tiempo libre y de descanso, con el fin de evitar una sobrecarga laboral por la falta de tiempo para realizar las tareas asignadas, lo cual aumentaría el estrés laboral en el trabajador”, menciona.

    Destaca además que “toda empresa debe replantear desde el Sistema de Gestión de Seguridad y Salud en el Trabajo (SGSST) los programas de riesgo prioritario, ya que es evidente que el periodo de aislamiento trajo consigo alteraciones en la salud mental, especialmente influidos por la dificultad del ser humano a los procesos de adaptación al cambio, es así como se impactó de manera negativa las habilidades sociales, la tolerancia a ciertos estímulos en el ambiente, la resolución de conflictos y la tolerancia a la frustración”.

    El docente recuerda que “nuestra salud es primordial para desempeñar nuestros roles y obligaciones diarias, por lo tanto, debemos estar alerta a los signos de alarma que el cuerpo nos envía, pues el cansancio, el agotamiento físico, mental y el estrés no son normales”.

    “Es mejor prevenir que lamentar”, concluye el especialista de la UNAL.