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Ciudad y Territorio

Red natural de agua y vegetación aliviaría inundaciones en el entorno del Aeropuerto El Dorado

    En esta zona de la localidad de Engativá, en donde confluyen el río Bogotá, el humedal Jaboque y antiguos caminos del agua que dieron forma al paisaje de la Sabana, una investigación propone recuperar esa lógica natural para reducir inundaciones. La apuesta incluye abrir tramos hoy cubiertos por concreto, permitir que el suelo vuelva a absorber el agua y sembrar vegetación propia de humedales —como juncos o eneas—, al tiempo que se reorganiza el crecimiento urbano en una de las zonas con mayor presión de la ciudad.

    El borde occidental de Bogotá enfrenta riesgos urbanos y ambientales derivados de su localización en una zona históricamente inundable. Aunque este territorio se ha consolidado como un nodo estratégico para la actividad logística, comercial e industrial del país, la expansión urbana y la presión inmobiliaria han ocupado áreas que antes cumplían funciones de absorción y regulación hídrica, reduciendo así la capacidad del suelo para infiltrar el agua y aumentando la exposición a inundaciones.

    Antes de su urbanización esta zona funcionaba como una red natural de humedales, canales y suelos permeables que absorbían, almacenaban y distribuían el agua gradualmente reduciendo el riesgo de desbordamientos y manteniendo el equilibrio ecológico del sector.

    Después de analizar cómo ha cambiado dicho territorio a lo largo del tiempo, el investigador Cristian Jhoan Rodríguez Garzón, magíster en Diseño Urbano de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), identificó que muchas de los problemas actuales —como inundaciones recurrentes, fragmentación ecológica y presión por nuevos desarrollos urbanos— están asociados con la pérdida de la estructura hídrica original del territorio. Para ello revisó cartografía histórica, imágenes satelitales y análisis de transformaciones del uso del suelo, y evalúo cómo la construcción y expansión del Aeropuerto influyeron en la ocupación del suelo y el manejo del agua.

    Además contrastó la información con experiencias de ordenamiento urbano en otros contextos aeroportuarios, como el Aeropuerto de Hougang (Singapur), en donde se han implementado estrategias de transición progresiva entre áreas operativas, usos comerciales y sectores residenciales. Estos referentes le permitieron identificar soluciones orientadas a crear franjas paisajísticas y zonas de amortiguación que contribuyen a mitigar impactos como el ruido y a mejorar la integración entre la infraestructura aeroportuaria y el entorno urbano.

    Su propuesta se proyecta en el sector de expansión de la Hacienda Marantá y barrios como Sabana del Dorado y Laureles II, que han crecido en proximidad a la infraestructura aeroportuaria. En estos sectores, la iniciativa plantea reorganizar los usos del suelo mediante la delimitación de áreas de protección hídrica, la creación de corredores ecológicos y la incorporación de espacios públicos permeables que reduzcan la escorrentía, mejoren la calidad ambiental y mitiguen impactos como el ruido y la contaminación.

    Según el análisis territorial, las intervenciones planteadas incidirían directamente en las condiciones de vida de más de 17.000 habitantes expuestos a estos problemas.

    Ordenamiento urbano y reducción de riesgos

    La propuesta del magíster también contempla definir zonas de transición logística cercanas al Aeropuerto y ubicar áreas residenciales a mayor distancia de las trayectorias de vuelo, con el fin de reducir la exposición al ruido aeronáutico. Esta reorganización del territorio busca disminuir la presión sobre ecosistemas estratégicos como el humedal Jaboque, mejorar la calidad del aire y del suelo, y restablecer dinámicas naturales del agua mediante soluciones basadas en la naturaleza.

    “La idea es reconectar la ciudad con su memoria hídrica y lograr que el agua vuelva a ser el centro dentro del paisaje urbano, para recuperar las relaciones entre la ciudad, la naturaleza y el espacio público”, señala el investigador.

    En línea con el Plan de Ordenamiento Territorial vigente en la capital (Bogotá Reverdece 2022-2035), que identifica este sector como parte de la Actuación Estratégica del Distrito Aeroportuario, la iniciativa se articula con la consolidación de un nodo de competitividad económica vinculado al Aeropuerto y con la promoción de proyectos de renovación urbana bajo criterios que buscan equilibrar el desarrollo económico y la conservación ambiental.

    “Lo que se busca es organizar el desarrollo del sector en torno a la función del agua y a los criterios definidos por el ordenamiento de la ciudad, de manera que las decisiones sobre nuevos usos del suelo permitan reducir riesgos como las inundaciones, mejorar la relación entre las áreas residenciales y la operación aeroportuaria, y fortalecer la integración entre los ecosistemas y el crecimiento urbano”, precisA el magíster.

    Registros del Observatorio de Desarrollo Económico señalan que, de las más de 56.000 unidades de vivienda que estaban en proceso de construcción en Bogotá al cierre de 2021, cerca del 10,7 % se concentraban en esta localidad, lo que evidencia su peso dentro del desarrollo habitacional de la ciudad y la presión urbanística sobre este sector del occidente.

    En este contexto, el humedal Jaboque —uno de los principales reguladores naturales del agua en la localidad— ha registrado afectaciones asociadas con la llegada de canales hidráulicos que transportan residuos y contaminantes, infraestructuras que han modificado el funcionamiento del sistema hídrico al reducir la capacidad de infiltración del suelo y alterar el hábitat de especies propias de la Sabana.

    Según el investigador, este enfoque no solo busca atender problemas locales, sino además aportar una visión de planificación urbana que permita integrar infraestructura, vivienda y espacio público en territorios sometidos a fuertes presiones de desarrollo.