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Educación

Promover la actividad física en las universidades mejora la salud mental de los estudiantes

    La ansiedad afecta a 4 de cada 10 estudiantes universitarios en Colombia, mientras el 45 % presenta niveles significativos de depresión. Ante este panorama, las universidades pueden desempeñar un papel clave al promover la actividad física como una práctica que, además de favorecer la salud física, contribuye al bienestar emocional, fortalece las redes de apoyo y favorece el rendimiento académico.

    Esta fue una de las principales conclusiones del encuentro “Diálogos sobre actividad física, deporte y bienestar en los entornos universitarios”, realizado en la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), en el que expertos y representantes de entidades nacionales analizaron cómo las instituciones de educación superior pueden propiciar entornos más activos y saludables.

    Según cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS), cerca del 31 % de los adultos en el mundo, equivalentes a unos 1.800 millones de personas, no cumplen con los niveles de actividad física recomendados. Colombia tampoco escapa a este panorama, ya que los datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), el 35 % de la población es sedentaria, lo que equivaldría a unos 23 millones de habitantes.

    Aunque los efectos del sedentarismo más conocidos se relacionan con sus consecuencias en la salud física, como la sarcopenia –pérdida progresiva de masa y fuerza muscular–, los problemas cardiovasculares y la resistencia a la insulina, entre otras, la falta de actividad física también puede afectar el bienestar emocional y la salud mental.

    En el caso de los universitarios, esta relación adquiere particular relevancia. Un estudio de la Alianza 4U y Empresarios por la Educación evidenció que, 4 de cada 10 estudiantes universitarios en el país presentaron síntomas de ansiedad, y en el 18 % de los casos estos alcanzaron niveles severos. Además, el 45 % registró niveles significativos de depresión. Estas cifras hicieron parte de la discusión sobre la necesidad de ampliar los espacios para la actividad física, el deporte y la recreación en los campus universitarios.

    “Desde el Ministerio de Salud se reconoce que la actividad física es un eje fundamental para la construcción de entornos saludables y protectores. Y la promoción en entornos universitarios es clave porque trasciende la práctica individual y propicia espacios de salud mental, fortalecimiento de redes de apoyo y prevención de factores de riesgo”, señaló durante el evento Luz Ángela Ochoa Cubillos, subdirectora encargada de Enfermedades No Transmisibles del Ministerio de Salud y Protección Social.

    Durante su intervención, agrego que, que las universidades tienen el potencial de promover hábitos saludables que incluyen tanto una alimentación balanceada como la práctica regular de actividad física.

    Esta visión fue compartida por Rodrigo Nieto Galvis, profesional de la Subdirección de Referentes y Calidad Educativa del Ministerio de Educación, quien señaló la importancia de superar la idea de que la actividad física beneficia únicamente la salud física.

    “Tiene connotaciones diversas: emocional, integra la cognición, la relación de los entornos e incluso la actividad física como experiencia con el cuerpo”, enfatizó.

    Experiencias universitarias que promueven la actividad física

    Embajadores UNAL, Vitalízate, AFID (Ejercicio físico para la vida) y el programa de deportes de competencia, liderados por el área de Bienestar Universitario de la UNAL, fueron algunas de las experiencias presentadas durante el encuentro como ejemplos de iniciativas que articulan actividad física, bienestar emocional, desarrollo humano y autocuidado.

    La profesional de la dependencia Iris del Mar Lisneros aseguró que en 2022 aumentaron las consultas en el área de psicología por ideación suicida. “Aunque las cifras de depresión y ansiedad no son recientes, en 2012, cuando se realizó la última encuesta con 1.010 estudiantes de todas las Facultades de la Sede Bogotá, el 56,9 % presentó depresión leve, el 25,9 % moderada y el 3,6 % grave”, señaló.

    En este contexto, mencionó que el programa “Embajadores UNAL”, una alianza entre Radio UNAL y Bienestar Universitario, ha sido un espacio para acompañar a estudiantes con afectaciones en su salud mental o emocional a través del deporte.

    “Acá invitamos a correr y participamos en la Media Maratón de Bogotá, pero nuestro objetivo no es la meta. Es el acompañamiento colectivo, el transitar los problemas emocionales y el autocuidado”, señaló.

    De igual forma, destacó otros programas como “Vitalízate”, en el que el 53 % de los participantes son hombres y el 47 %, mujeres. En AFID (Ejercicio físico para la vida), la participación es del 63 % de hombres y del 37 % de mujeres.

    “Hemos visto que la participación de las mujeres es menor en estos espacios, por eso lanzamos el programa ‘Franja Violeta’, una iniciativa para que las mujeres se sientan seguras y acompañadas durante su práctica deportiva”, explicó.

    De igual manera, dijo que los estudiantes universitarios pueden enfrentar factores que aumentan el riesgo de depresión y ansiedad, entre ellos el género, vivir en una ciudad diferente a la de origen, las obligaciones extraacadémicas, los largos desplazamientos en transporte público y las condiciones socioeconómicas.

    Retos para incorporar la actividad física en las universidades

    Mabel Gómez, directora de la Red Colombiana de Universidades Promotoras de Salud (Redcups), señaló que, aunque el trabajo interinstitucional es fundamental para abordar la actividad física de manera integral, todavía existen desafíos para consolidar entornos universitarios más saludables y activos. Entre ellos, destacó:

    *Articular el Proyecto Educativo Institucional con los lineamientos curriculares para incorporar transversalmente la promoción de la salud.

    *Diseñar de manera participativa políticas institucionales de promoción de la salud.

    *Conformar equipos con participación de diferentes áreas de formación para implementar políticas, planes y acciones.

    *Incorporar las voces de los distintos actores de la comunidad universitaria.

    A estos desafíos se suma el tiempo creciente que jóvenes y adultos pasan frente a las pantallas, un comportamiento asociado con mayores periodos de sedentarismo, señaló Catalina Abounza, del equipo del Ministerio de Salud.

    “Promover entornos saludables ayuda también a incrementar la participación social y la movilización en torno a la generación de condiciones de bienestar y calidad de vida”, concluyó.