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Salud

Preservación de la vena safena, técnica innovadora para tratar las várices

    A través de un procedimiento menos invasivo, que reduce los hematomas y la posibilidad de infección, ha sido posible salvar las extremidades inferiores de más de 380 pacientes, quienes han presentado una óptima recuperación.

    En el mundo se estima que el 40 % de la población mayor de 40 años tiene estadio C1 (pequeñas arañas de venas en miembros inferiores), hasta llegar de manera progresiva al 1 % de la población mundial incapacitada para movilizarse a causa de úlceras en las várices en un estadio C6, la insuficiencia venosa es un problema de alta incidencia.

    La insuficiencia venosa crónica, que se origina con el daño de las venas, producto de una dilatación o ensanchamiento, es consecuencia de la predisposición genética de los pacientes transmitida por su ascendencia familiar, esta puede causar varices, úlceras en la piel y trombosis venosa superficial o profunda en las piernas, además de síntomas como dolor, cansancio, pesadez, calor e hinchazón en las piernas.

    La gran vena safena, es el conducto de elección para las reconstrucciones arteriales y venosas periféricas. Juega un papel fundamental en el funcionamiento del sistema circulatorio de las piernas y permite la libertad del movimiento que demanda el día a día.

    Tradicionalmente, se ha usado la safectomía -extracción de la vena- como tratamiento más recomendado para la insuficiencia venosa, pero han aparecido otros métodos como la ablación térmica, por el cual no se extrae la vena, sino que partir de una punción se introduce tecnología láser que la quema.

    No obstante, el doctor Alberto Muñoz, jefe de Cirugía Vascular del Hospital Universitario Nacional de Colombia (HUN), propone utilizar el método de corrección hemodinámica conservadora ambulatoria de la insuficiencia venosa (CHIVA, por sus siglas en francés), ya que considera que es menos invasivo.

    Explica que: “el objetivo de dicho tratamiento es eliminar las derivaciones veno-venosas (conexiones anómalas entre las venas), desconectando los puntos de escape con conservación de la vena safena”.

    Relata que las regiones afectadas se ligan de acuerdo a un plan predeterminado para restaurar el flujo correcto de la sangre a través de las venas restantes.

    “En estos sitios se realizan pequeñas incisiones por las que se extraen las varices, se atan con una sutura y se cortan. Puesto que la mayoría de las incisiones son muy pequeñas, no necesitan puntos y se cierran con un apósito de mariposa”.

    Menciona que, “puesto que el sistema venoso ya no está sobrecargado con sangre que fluye en el sentido equivocado, las varices desaparecen después de un tiempo”.

    Y agrega que, “la vena safena, la podemos dejar allí corrigiendo el daño de la válvula o corrigiendo los puntos donde se producen fugas. En las várices existen varios puntos donde se puede ligar y controlar la presión, conservando las venas de los pacientes”.

    El cirujano vascular Muñoz ha trabajado incansablemente por salvar las extremidades de más de 380 pacientes aplicando el método CHIVA, de los cuales mostró evidencia sobre su recuperación en el reciente Congreso de Cirugía Vascular Colombiano.

    “De 15 pacientes evaluados, se operaron 6 con óptimos resultados en su recuperación”, destaca.

    Según el experto, en la actualización de las guías europeas de cirugía vascular se ponía como nivel 1 de recomendación la ablación térmica, pero para él no se trata de la mejor respuesta.

    Además, explica que desde 1986 se demostró que sacar la safena no era necesario en todos los casos, ya que podía traer consecuencias hemodinámicas al paciente.

    “Sobre todo le quita la posibilidad de usarla en cirugías posteriores para tratar problemas cardiovasculares o relacionados con enfermedades crónicas, como la diabetes o la hipertensión, en donde la vena es un conducto muy importante para revascularización cardíaca, entre otras”.

    Los valiosos aportes del CHIVA para preservar la vena safena fueron comunicados por el doctor Muñoz al editor de la Revista Europea de Cirugía Vascular, solicitando incluir la preservación de la safena como uno de los recursos en el tratamiento de la insuficiencia venosa –intención que fue publicada-.