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Salud

Personas con TLP regularían emociones con psicoterapia

    Mediante una intervención psicológica adaptada al contexto colombiano, jóvenes adultos entre los 18 y los 30 años con trastorno límite de personalidad (TLP) lograron tener una mayor comprensión y empatía hacia los demás, conocer sus propias emociones y pensar las cosas antes de actuar, ya que la impulsividad es uno de los mayores problemas de estos pacientes.

    El TLP es una condición mental caracterizada por estados de ánimo, comportamiento y relaciones inestables, y que además tiene muchos tabúes y nociones preconcebidas de ser casos difíciles de tratar por los profesionales.

    Esta patología se presenta con mayor fuerza en la adolescencia y en la adultez temprana, y quienes lo padecen se caracterizan por tener recurrentes episodios de impulsividad, es decir que les cuesta mucho trabajo contener los impulsos, pensar en las consecuencias de sus actos o controlarlos; además les es difícil regular sus emociones y entender sentimientos (propios o del otro), lo que los lleva a experimentar sufrimiento.

    También tienen síntomas y conductas de autolesionarse físicamente, descuido en el área sexual, impulsividad en las compras, problemas con la alimentación, dificultades en sus relaciones de pareja (relaciones intensas en poco tiempo y que no duran mucho), entre otros.

    “Generalmente los pacientes con TLP llegan consultando por lo que más los afecte en el momento, como por ejemplo una ruptura amorosa que no logran manejar y que los lleva a problemas con la comida o de impulsividad, entre otras manifestaciones que suelen confundirse con depresión y ansiedad, por eso me pareció importante dar un concepto más claro de cómo identificarlo y quitar las barreras al respecto”.

    Así lo afirma la psicóloga Natalia Bravo Vargas, magíster en Psicología de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), quien en su investigación describe cómo cambia la capacidad reflexiva, el control de los impulsos, el reconocimiento de las emociones y la regulación emocional en jóvenes entre los 18 y los 30 años con este trastorno, después de una intervención terapéutica grupal basada en la mentalización.

    Según la psicóloga, las personas con TLP suelen pasar por diferentes diagnósticos como depresión, ansiedad, trastornos alimenticios, entre otros, además de muchos sentimientos al mismo tiempo como muestra de su personalidad.

    “Aunque los diagnósticos más frecuentes son depresión, ansiedad y problemas de adaptación, entre otros, a medida que pasa el tiempo vemos que este trastorno es más frecuente. De cada 10 consultantes que tengo, al menos 1 tiene el TLP o rasgos muy característicos de este”, señala la magíster de la UNAL.

    En su investigación, la psicóloga adaptó al contexto colombiano una propuesta de intervención inglesa, en la cual sus autores proponen abordar este trastorno mediante el fortalecimiento de la capacidad reflexiva o de la mentalización.

    “En sus estudios, los autores de la intervención se daban cuenta de que todo empezaba con la dificultad de los pacientes para reflexionar e internalizar sus emociones y motivaciones de las que reciben de otras personas, dificultad para entender qué les pasa por sí mismos, pero también para entender la realidad del otro, es decir, las personas sienten que constantemente los están hiriendo, no saben si confiar o no en las personas, no entienden las actuaciones de los otros y responden con impulsividad, alejándose o sobredimensionando la situación”, explica la magíster Bravo.

    Resultados benéficos

    Mediante sesiones terapéuticas grupales, la investigadora pudo evaluar y analizar diferentes categorías que llevaron a que, por ejemplo, los consultantes mostraran una mayor disposición para analizar las suposiciones y lo que asumen de otras personas antes de actuar. Se preguntaban con mayor frecuencia si tenían argumentos suficientes para asumir algo de otra persona.

    “Aunque en algunos momentos actuaban antes de preguntarse qué estaba pensando el otro, hubo un gran reconocimiento de la necesidad de hacerse las preguntas antes de tomar cualquier decisión”, resalta la investigadora.

    En una segunda categoría, que buscaba que los pacientes entendieran sus estados mentales y los de los otros, también hubo una mayor comprensión y empatía hacia los demás, sus padres, parejas, amigos y del porqué se comportan como lo hacen.

    “A través de esa comprensión tuvieron la oportunidad de soltar vivencias, recuerdos difíciles o emociones negativas hacia los otros, lo que también llevó a otra categoría, que fue la de comprender las propias emociones y regularlas”, explica la magíster.

    Aclara además que aunque hubo avances significativos no se obtuvo una regulación completa de las emociones, pues es algo con lo que deberán lidiar el resto de su vida; sin embargo, el proceso será más llevadero en la medida en que sigan trabajando este tipo de intervenciones junto con las terapias individuales.