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Política y Sociedad

Opinión pública y prensa, una historia que se repite

    De manera similar a la actual, en el siglo XIX los medios de comunicación masivos del país –en los que se ventila la opinión pública– pertenecían a empresarios o familias con alto poder y recursos económicos, y los políticos tenían una imprenta para expresar sus ideas y difundirlas.

     

    Así lo destacó Gilberto Loaiza Cano, magíster en Historia de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) y docente de la Universidad del Valle, en el lanzamiento de la edición impresa de su libro El Lenguaje político de la república: Aproximación a una historia comparada de la prensa y la opinión pública en América española, 1767-1830, el cual forma parte de la Colección Folios del Centro Editorial de la Facultad de Ciencias Humanas y Económicas de la UNAL Sede Medellín.

    Al preguntársele sobre las tradiciones de la América española que se conservan en la América actual (republicana), el autor puntualizó que “la sociedad contemporánea pasa por un momento muy parecido al del nacimiento de la imprenta y la cultura impresa en el siglo XVII”.

    Explica además que “cuando nace la imprenta, los primeros grandes escándalos públicos tienen que ver con el uso de estas máquinas, porque hicieron posible que el pensamiento de alguien se multiplicara y lo recibieran otras personas, lo cual provocó discusiones públicas y denuncias por injuria o calumnia”.

    “Hoy, con las redes sociales, nosotros decimos demasiado rápido lo que pensamos y sentimos, y también circula a tal velocidad que se vuelve incontrolable porque genera polémicas de las que hay que retractarse, corregirse o dar explicaciones”.

    Según la Real Academia Española (RAE), la opinión pública es el “sentir de la sociedad por determinados asuntos”, es una manera de pensar común entre una mayoría de personas acerca de un asunto.

    Sin embargo, existen algunas diferencias en la manera de expresar la opinión en los siglos XVIII y XIX y la actual. Por ejemplo, entre 1800 y 1830 las personas se capacitaban en un modo de expresión política y cultural muy definido para saber hablar en público y escribir para la prensa escrita.

    “Las personas de aquel tiempo se preparaban política y culturalmente para expresar sus pensamientos y opiniones en medios impresos y orales de una forma institucionalizada”, explica el profesor Loaiza.

    Compara además las tradiciones de escritura y expresión que utilizaba la América española con las nuevas tradiciones que surgieron en la América republicana, y sostiene que, pasados dos siglos, estas persisten discretamente con diferentes canales de comunicación.

    Inicios de la expresión

    La investigación relata que desde 1767 la opinión pública era muy limitada y vigilada, debido a la existencia de la censura previa a imprimir cualquier escrito. “Antes de comunicar algo en los medios impresos había que pedir permiso, todo lo que se publicaba en la prensa escrita se hacía bajo la licencia del Superior Gobierno”.

    Luego, a partir de 1810, con un nuevo régimen legal, se pasó a la censura a posteriori, basada en tribunales o jurados de imprenta que estudiaban las denuncias de aquellos que se sintieran afectados por lo publicado; además, a partir de ese año hay una tendencia al lenguaje del disenso –que un grupo se ponga de acuerdo para discrepar en un asunto–, lo cual provocaba discusiones permanentes.

    “En aquellos años, estos escritores aparentemente querían contribuir a los consensos patrióticos, pero cada vez que fundaban un periódico incitaban al efecto contrario a lo que se proponían, que era despedazar aún más a la opinión pública en luchas de intereses de grupos facciosos”, comenta el docente.

    Con la “censura a posteriori” los mecanismos se difuminan y se tornan menos estrictos. “Ya no hay que pedir permiso a unas autoridades virreinales para publicar en impreso. Puede circular la opinión, que tendría sus regulaciones después de la publicación. Hay un cambio en las condiciones de la libertad de imprenta que hacen que tengamos una diferencia extensible entre una opinión pública limitada a una más permisiva”.

    Con esta transformación, la censura se vuelve un hecho en que participa una especie de sociedad civil, de grupos de notables que ejercían vigilancia y control mediante juicios por los delitos de opinión.

    El autor revisó publicaciones, títulos y periódicos de finales del siglo XVIII y comienzos del XIX de los países de la América española para hacer esta investigación de historia comparada que permite, ahora, hacer un contraste entre lo que era la opinión pública a inicios de la vida republicana y lo que es ahora, en la América actual (repúblicas).

    Para más información y para obtener del libro puede dirigirse a editorial.unal.edu.co; también pueden repetir la presentación en la 2ª. Feria Virtual del Libro Universitario UNAL dando clic aquí.