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Salud

Nueva guía clínica mejora la atención hospitalaria frente a infecciones por Candida

    Aunque suele vivir sin causar daño en nuestra piel, boca o intestino, el hongo Candida se puede convertir en un enemigo silencioso capaz de invadir la sangre y los órganos cuando el cuerpo pierde defensas. En hospitales es una de las principales causas de infecciones graves y de mortalidad en pacientes críticos; por eso, investigadores de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), junto con especialistas de varios países latinoamericanos, lideran la creación de estándares clínicos basados en evidencia científica para mejorar su detección y tratamiento oportuno.

    “La candidiasis es una infección oportunista; no suele afectar a personas sanas sino a quienes están críticamente enfermos, reciben antibióticos, tienen cáncer o se recuperan de cirugías”, explica el médico internista e infectólogo Jorge Alberto Cortés, profesor de la Facultad de Medicina de la UNAL y especialista del Hospital Universitario Nacional (HUN).

    Por más de 20 años el investigador ha estudiado este hongo y ha documentado su comportamiento en hospitales del país y de la región, convirtiéndose en un referente latinoamericano en infecciones fúngicas.

    “Todas las personas albergamos Candida en distintas zonas del cuerpo, como la boca, el intestino, la piel o los genitales, en donde permanece sin causar daño mientras exista un equilibrio con otras bacterias; si este se rompe por el uso prolongado de antibióticos, las quimioterapias o la debilidad del sistema inmunitario, el hongo crece sin control y llega al torrente sanguíneo”, explica el experto.

    Cuando eso ocurre, la infección se conoce como candidemia y puede causar cuadros graves que afectan diferentes órganos del cuerpo –entre ellos el corazón, el hígado o los riñones– causando complicaciones severas que pueden comprometer la función del órgano, y en casos graves poner en peligro la vida. De cada 10 personas hospitalizadas que la desarrollan, fallecen entre 3 y 5, lo que la convierte en una de las infecciones hospitalarias más graves y frecuentes del mundo.

    Estudios en Latinoamérica han mostrado que aquí la incidencia de la candidemia y las tasas de mortalidad son más altas que en Norteamérica o Europa, lo cual refleja las desigualdades en infraestructura hospitalaria, acceso a diagnóstico y disponibilidad de antifúngicos. “En Colombia la frecuencia y el tipo de especies dependen de las condiciones epidemiológicas de cada hospital, del tipo de pacientes y de la calidad del control de infecciones”, señala el profesor Cortés.

    Aunque existen más de 150 especies de Candida, solo unas 10 son responsables del 95 % de los casos en humanos. La especie C. albicans sigue siendo la más común y puede causar infecciones orales, vaginales y digestivas, mientras que C. parapsilosis se asocia con la transmisión por las manos del personal de salud y con el uso de catéteres o nutrición parenteral (alimentación que se administra vía intravenosa). Por su parte, C. tropicalis suele afectar a pacientes con cáncer o tratamientos inmunosupresores, y una de las más preocupantes es C. auris, reconocida por la Organización Mundial de la Salud como “patógeno de prioridad crítica” debido a su resistencia a los medicamentos y su capacidad para generar brotes hospitalarios.

    Los estudios coordinados por la UNAL y el HUN muestran que la candidemia afecta principalmente a pacientes en unidades de cuidado intensivo (UCI). “En un entorno como este es común que los pacientes usen varios antibióticos o tengan dispositivos invasivos como catéteres, lo que facilita que el hongo pase del intestino o de la piel a la sangre y cause infecciones severas”, advierte el profesor Cortés.

    Estándares clínicos basados en evidencia, aporte de la UNAL

    Las investigaciones lideradas por este científico desde la UNAL y el HUN han revelado que en Colombia la candidemia no solo es más frecuente de lo que se creía, sino que además presenta un comportamiento particular frente a los tratamientos. A través de estudios realizados en varios hospitales del país, el equipo del profesor Cortés comparó datos de diferentes regiones y estableció tendencias comunes. Estos trabajos permitieron identificar que especies como C. parapsilosis y C. tropicalis son las más prevalentes en pacientes hospitalizados, lo que evidenció la necesidad de ajustar los protocolos de diagnóstico y manejo clínico a la realidad local.

    Con base en esos hallazgos, la UNAL y el HUN lideraron la elaboración del “Estándar Clínico Basado en la Evidencia (ECBE) para el diagnóstico y tratamiento de la candidemia en pacientes críticos”, publicado en 2024 en la revista Brazilian Journal of Infectious Diseases. El documento fue construido por expertos de 11 países latinoamericanos y se ha convertido en un referente regional porque muchos sistemas de salud enfrentan el mismo desafío de mantener la infección bajo vigilancia constante y contar con guías adaptadas a sus condiciones hospitalarias.

    En pacientes críticos con alto riesgo de candidemia el ECBE recomienda iniciar el tratamiento con equinocandinas (familia de medicamentos de última generación que actúan debilitando la pared del hongo), incluso antes de que el laboratorio confirme el diagnóstico, además de retirar catéteres venosos centrales cuando sea posible y ajustar la terapia según la evolución clínica. También enfatiza en la importancia de no retrasar tales acciones, ya que cada hora de demora puede aumentar significativamente la mortalidad.

    Los algoritmos incluidos en el ECBE resumen estos pasos en esquemas visuales que orientan a los médicos desde la sospecha diagnóstica hasta el seguimiento del paciente. Este enfoque convierte la evidencia científica en una herramienta práctica y rápida, especialmente útil en hospitales con recursos limitados.

    “El propósito es que los médicos tengan guías prácticas, actualizadas y adaptadas a nuestro contexto, que les permitan actuar con rapidez y precisión”, señala el experto. La metodología utilizada combina la revisión rigurosa de literatura científica, la evaluación por consenso de expertos y la validación en escenarios clínicos reales, garantizando así que las recomendaciones sean aplicables en distintos niveles del sistema de salud.

    Además, el equipo impulsa la formación continua en micología clínica y en el uso responsable de antifúngicos. En una encuesta aplicada a más de 300 profesionales de hospitales colombianos, casi el 50 % no identificó correctamente los tratamientos indicados para infecciones por Candida, lo que evidencia la necesidad de reforzar la capacitación médica.

    El investigador insiste en que la vigilancia hospitalaria es fundamental para contener brotes y reducir la mortalidad, especialmente en un contexto regional en donde los recursos son limitados y las condiciones epidemiológicas son similares entre países. La inclusión de las infecciones por C. auris en el sistema de notificación obligatoria del Instituto Nacional de Salud ha sido un paso fundamental, pero aún requiere fortalecerse con más investigación y educación.

    Los avances de la UNAL y el HUN muestran que la investigación clínica, el trabajo colaborativo y la formación médica son el mejor antídoto frente a un hongo que, pese a ser común, sigue siendo potencialmente mortal.