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Ciencia y Tecnología

La Trocha, cerveza de la paz, se “maduró” con asesoría de la UNAL

    Para elaborar esta bebida, con la cual se hizo el brindis por los primeros cinco años de la firma del Acuerdo de Paz en Colombia, los excombatientes de las FARC contaron con la asesoría y el acompañamiento de tres profesores de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL).

    La asesoría de la UNAL se hizo respecto a la elaboración de la cerveza 100 % artesanal e influyó en aspectos del producto como la definición de su sabor, los 5 grados de alcohol y las 4 maltas acarameladas que lo componen.

    Así mismo participó en la formulación del plan de negocios, y el Observatorio de Paz y Conflictos (OPC) contribuyó con ideas para el nombre de la marca. Durante el proceso de formación se desarrollaron lazos muy fuertes y hoy existe una camaradería especial entre los profesores y el equipo de “La Trocha”.

    Inicialmente el proyecto de producir esta cerveza llamó la atención de la profesora Yolanda Quiñonez, investigadora adscrita al Instituto de Ciencia y Tecnología de Alimentos (ICTA), quien contactó a los excombatientes emprendedores junto con el profesor Camilo Rivera, de la Facultad de Ciencias Agrarias, experto en la producción de cerveza artesanal, quien les dictó un diplomado.

    “Fue una iniciativa individual que se ha unido en torno a la Universidad, todo se hizo por voluntad, desde el mismo taller se compró todo, la Sede Orinoquia y el Observatorio de Paz nos ayudaron, y finalmente se logró. El taller fue muy bonito porque se lograron muchas cosas, y son tan activos que su entusiasmo contagia, y nos contagió”, señala la profesora Quiñonez.

    El diplomado estuvo dirigido a dos integrantes del equipo La Trocha y excombatientes de las FARC: Doris Suárez, una mujer alegre y de amplia sonrisa, y Alexander Monroy, un hombre culto, visionario y comprometido, quienes se capacitaron en la elaboración de cerveza artesanal.

    Doris, la única mujer del equipo, estuvo en las filas de las FARC por más de 30 años y asumió las riendas del negocio como líder de sus 9 compañeros, a quienes representa en la Gerencia de la Cervecería Artesanal La Trocha, y además dirige la Corporación Trabajo, Dignidad y Solidaridad (Tradso). “Nací y crecí en las FARC y creo que aquí me moriré porque nosotros siempre hemos pensado en lo colectivo, yo soy lo que soy por los otros, creemos en los esfuerzos colectivos y en la sumatoria de fuerzas”, afirma.

    Para obtener la cerveza se sumaron personas clave, quienes a través de alianzas ayudaron para que el proyecto tenga mayor credibilidad y visibilidad. Entre ellos están los hermanos Helo, dueños de la Cervecería La Popular en Ubaté, quienes confiaron en el proyecto y aportaron para trabajar de la mano en la producción de la cerveza: “los hermanos Helo son un referente de la sociedad civil comprometida, que demuestra su voluntad de paz con hechos”, comentó en su momento la gerente de La Trocha.

     “Nos fuimos a Ubaté y nos enseñaron a hacer cerveza artesanal, después de eso con el apoyo de la Universidad y el OPC empezamos a experimentar con el nombre y la parte técnica de la cerveza”, comenta el excombatiente Monroy.
    El profesor Rivera, químico de la UNAL y catador profesional de cerveza, le dio al equipo los parámetros para conseguir una cerveza de calidad. Todo el proceso fue por ensayo y error, bajo la dirección del tutor. La asesoría ha sido permanente y el docente ha acompañado el proceso para sacar la cerveza que hoy ya se comercializa.

    “El profesor Camilo nos dio un curso de cerveza artesanal y él fue el primer catador de La Trocha”, destaca Doris.

    Debido a que los excombatientes aún poseen un espíritu de compañerismo y solidaridad muy fuerte, decidieron usar el cacao en su receta de cerveza, especialmente para ayudar a otro emprendimiento de un excombatiente y probar nuevos ingredientes.

    El proceso de hallar el punto exacto de maduración de la cerveza fue todo un momento para reconocer si realmente estaba fabricada bajo receta artesanal, lo cual para un experto se nota en el color, la densidad de la espuma, de qué está hecha, cómo y cuáles fueron sus tiempos de elaboración. El toque secreto de esta apuesta es que es una cerveza negra ligera con un sabor único.

    Las alianzas que logró La Trocha con la Universidad, la cervecería Tomahawk, el restaurante-bar Urraca y la Cervecería La Popular en Ubaté, rindieron sus frutos. Actualmente esta conexión y este apoyo incondicional ha permitido que su marca esté en Bogotá, Medellín, Cali, Neiva, Pasto, Bucaramanga.

    “El paladar se está abriendo en Colombia, acá apenas estamos probando con cervezas artesanales; las industriales tienen químicos, mientras que la artesanal tiene un proceso más natural; apenas nos estamos educando en muchos sabores. “La Trocha” puede seducir los paladares de las nuevas generaciones”, agrega Elías Helo.

    El proceso de capacitación adelantado por la UNAL sigue y los profesores que participaron comentan entusiasmados que el trabajo realizado con el equipo de “La Trocha” les dejó grandes aprendizajes, en especial que el trabajo en equipo, más el compromiso y el deseo de salir adelante, son los ingredientes necesarios para alcanzar el éxito.