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Salud

Hantavirus no muestra evidencia sólida de transmisión entre humanos

    Tras los reportes internacionales sobre un brote de hantavirus en un crucero en el océano Atlántico —que dejó varias personas fallecidas y casos en observación—, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha señalado que se trata de un evento grave pero contenido que no amerita restricciones en los viajes. En este contexto, el análisis desde la evidencia científica resulta fundamental para dimensionar los riesgos reales de este virus.

    El infectólogo Jorge Cortés, del Hospital Universitario Nacional (HUN) y docente de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), considera que la discusión se debe centrar en lo que se sabe con certeza sobre el comportamiento del virus y no en percepciones amplificadas por brotes puntuales.

    “El comportamiento del hantavirus es complejo y aún no completamente comprendido. En algunos escenarios se han observado brotes con alta mortalidad, pero esto puede generar una percepción sesgada, ya que no siempre se conoce cuántas personas estuvieron expuestas sin desarrollar síntomas”, explica el profesor.

    El hantavirus pertenece a un grupo de virus zoonóticos, es decir aquellos que se transmiten de animales a humanos. En este caso, los principales reservorios son roedores silvestres, y el contagio ocurre generalmente por contacto con sus secreciones o excrementos en ambientes específicos.

    En América suele producir un síndrome respiratorio que empieza con síntomas inespecíficos como fiebre, dolor de cabeza y malestar general, y puede progresar a una neumonía severa. Esta forma clínica es la más frecuente en países como Chile, Argentina y algunas regiones de Estados Unidos.

    En contraste, en Asia y Europa se han descrito variantes del virus que generan síndromes hemorrágicos, con mayor riesgo de complicaciones por sangrado. Esta diferencia geográfica no es menor, pues muestra que no se trata de un único comportamiento clínico, sino de un grupo de virus con manifestaciones diversas.

    “Inicialmente el cuadro clínico se puede confundir con otras infecciones respiratorias, lo que dificulta su diagnóstico temprano. No existe un tratamiento antiviral específico, por lo que el manejo se basa en soporte clínico, especialmente en unidades de cuidado intensivo en los casos más graves”, añade el especialista.

    Lo que indica la evidencia

    Uno de los principales interrogantes frente a estos eventos es la posibilidad de transmisión entre humanos.

    Según el profesor Cortés, la evidencia científica más sólida indica que en la mayoría de los casos esta forma de transmisión es extremadamente limitada o inexistente.

    “Algunos estudios han sugerido transmisión persona a persona, pero aquellos de mejor calidad metodológica no han logrado demostrarlo consistentemente. En general estos virus se transmiten de manera eficiente entre roedores, pero no entre humanos”, señala.

    Este punto es especialmente relevante en escenarios como el de un crucero, en donde la concentración de personas puede generar alarma. Sin embargo, hasta ahora no hay evidencia que indique que el hantavirus se comporte como un virus de transmisión sostenida entre personas.

    Su letalidad es variable y difícil de estimar con precisión; en brotes documentados se han reportado tasas de entre el 5 y 40 %, pero estas cifras pueden estar sobreestimadas debido a que los casos leves o asintomáticos suelen no ser detectados.

    “Los casos graves identificados tienden a concentrar la atención, lo que puede dar la impresión de una enfermedad más letal de lo que realmente es en términos poblacionales”, anota el infectólogo.

    Además, factores como la edad, las enfermedades preexistentes y la carga viral influyen en la evolución clínica de cada paciente.

    ¿Qué significa esto para Colombia?

    Aunque en el país no se han registrado casos clínicos confirmados de hantavirus en humanos, algunos estudios han identificado anticuerpos en roedores de algunas regiones del norte del país, lo que sugiere una posible circulación del virus en ecosistemas específicos.

    “Esto no significa que exista un riesgo inmediato para la población. La presencia del virus en animales no implica necesariamente transmisión a humanos”, aclara el especialista.

    Asimismo explica que estos virus tienen una fuerte relación con su entorno geográfico y con las especies de roedores que los albergan, lo que limita su expansión a nuevas regiones.

    El hantavirus se encuentra dentro del grupo de virus vigilados por organismos internacionales como la OMS debido a su potencial zoonótico. Sin embargo, esto no implica que represente una amenaza inminente de pandemia.

    “La próxima pandemia probablemente será causada por un agente aún desconocido, lo que la OMS denomina como ‘Enfermedad X’. El hantavirus está en la lista de vigilancia, pero no hay evidencia actual que sugiera que estamos frente a un evento de ese tipo”, enfatiza el experto.

    Mientras tanto, las autoridades sanitarias internacionales continúan el seguimiento del caso del crucero, evaluando posibles exposiciones y monitoreando a los contactos durante el periodo de incubación, que puede extenderse hasta 18 días.

    “Estamos ante un evento en estudio, con información aún limitada. Es importante mantener la vigilancia, pero también la calma. La mayoría de los contactos con este tipo de virus no derivan en enfermedad grave”, concluye.