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Salud

Enfermería de la UNAL enseña a salvar vidas

    El 70 % de las emergencias médicas se presentan en espacios fuera del hospital, por lo que la ayuda inicial está a cargo de las personas que se encuentran en los sitios cotidianos como estudio, trabajo o espacios públicos, y que la mayoría de las veces, aunque no son profesionales de la salud (legos), desempeñan un papel fundamental en la atención inicial de las víctimas.

    Un estudio reciente realizado por el Proyecto de Extensión Solidaria UN Salvavidas, de la Facultad de Enfermería, en el que participaron estudiantes, profesores y administrativos de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Bogotá, mostró que solo el 2,3 % de la comunidad universitaria está preparada para actuar como primer respondiente ante situaciones de emergencia como un paro cardiorrespiratorio, un infarto agudo de miocardio, ataque cerebrovascular o la obstrucción de la vía aérea por cuerpo extraño, que en cualquier momento podría afectar a un integrante de la Universidad.

    “Cuando una persona entrenada como primer respondiente brinda una atención inicial de calidad a la víctima le está aumentando la posibilidad de supervivencia”, asegura la profesora Diana María Blanco, de la Facultad de Enfermería de la UNAL.

    Por su parte el profesor Julián Eduardo Gómez, también de la Facultad de Enfermería, menciona que “las personas tendrían que saber de reanimación básica, es casi como una competencia ciudadana, al igual que saber cruzar por la cebra o respetar un semáforo en rojo, es decir, las personas deberían ser preparadas como personal lego”.

    En el estudio adelantado participaron 1.294 integrantes de la comunidad UNAL Sede Bogotá; la información se recolectó a través de la plataforma Google Forms®, por medio de un cuestionario de 14 preguntas, distribuidas en tres categorías: reconocimiento del evento, activación de sistema de emergencias y atención inicial.

    El 62,7 % de los participantes identificó las acciones para reconocer un paro cardiorrespiratorio, y aunque ante estas situaciones el 83,6 % llamaría a emergencias, solo el 37 % afirmó conocer el número telefónico.

    La sospecha de síndrome coronario agudo es un evento considerado por un 68,2 % de los encuestados como una emergencia; no sucede lo mismo con el accidente cerebrovascular, donde solo el 52,1 % tenía esta claridad. El 81,4 % describió acciones correctas frente a una víctima con obstrucción grave de la vía aérea por cuerpo extraño, y el 50,6 % si la obstrucción es leve.

    La enfermedad cardiovascular sigue siendo la principal causa de morbimortalidad en personas mayores de 45 años. En 2015 se presentaron en el mundo 17,7 millones de muertes por esta causa, es decir un 31 %. Dentro de este grupo de enfermedades se encuentran eventos como el infarto agudo de miocardio (IAM), el accidente cerebrovascular (ACV) y el paro cardiorrespiratorio (PCR).

    Aunque la UNAL Sede Bogotá cuenta con 8 zonas cardioprotegidas, el 83,2 % de los participantes de esta investigación no conoce los pasos para operar el desfibrilador externo automático (DEA), lo que se podría relacionar con la limitada capacitación y acceso a estos dispositivos en el país.

    Emergencias en el campus

    “Un día un profesor se encontraba dictando una conferencia ante un público considerable y de un momento a otro se desmayó, se quedó sin respiración y su pulso se detuvo porque había sufrido un paro cardiorrespiratorio. Gracias a las acciones de las personas que se encontraban en el lugar, el profesor recibió atención oportuna incrementando su posibilidad de sobrevida y disminuyendo el riesgo de secuelas”.

    “Recordemos que por lo general cuando las personas sufren un paro cardiorrespiratorio, un síndrome coronario agudo, o una obstrucción grave de la vía aérea por cuerpo extraño están realizando actividades de la vida diaria como caminar, estudiar, trabajar o en un gimnasio, y por lo tanto no en un hospital, así que es muy importante el primer auxilio que prestan las personas que tienen a su alrededor con el fin de preservar la vida”, afirma la profesora Blanco.

    Cuando una persona sufre una obstrucción de la vía aérea presenta tos, pero si esta es grave no puede hablar, toser ni respirar; y si no recibe ayuda en los primeros segundos puede desencadenar en un paro cardiorrespiratorio.

    En el caso de un infarto agudo de miocardio, se presenta dolor torácico opresivo que se puede irradiar a cualquiera de los brazos, espalda, cuello o incluso al epigastrio, lo que la gente conoce comúnmente como la “boca del estómago”, y en algunas ocasiones se confunde con gastritis.

    El profesor Julián Gómez afirma que “lo primero que debemos hacer es capacitarnos como primer respondiente para brindar la atención inicial que incluye evaluar la capacidad de respuesta de la víctima, activar el sistema de emergencias médicas llamando a la línea de emergencia del campus 88888 o a la línea 123 y brindar los primeros auxilios según el evento”.

    Frente a situaciones de emergencia, el docente recomienda no entrar en pánico, angustia o desesperación y desplazar a la víctima al hospital por sus propios medios, dado que una complicación durante el traslado no podrá ser resuelta.

    Para conocer el Proyecto de Extensión Solidaria UN Salvavidas entre al canal Youtube en el enlace:                   

    https://www.youtube.com/results?search_query=proyecto+de+extensi%C3%B3n+solidaria+un+salvavidas