En sus diminutas pinzas está el “atractivo sexual” de los pseudoescorpiones
Los pseudoescorpiones son pequeños arácnidos cuya reproducción sexual empieza por sus pinzas, descubrimiento que ayuda a entender su evolución. Foto: Arthur Anker, biólogo de la Universidad Federal de Goiás.
En el trabajo se analizó el tamaño de los genitales de cada espécimen diseccionado, y además se realizaron pruebas de ADN. Foto: Catalina Romero Ortiz, doctora en Biología de la UNAL.
Estos pequeños animales son importantes en plantas como las bromelias, interacción que aún se sigue estudiando para ver sus aportes en esta vegetación. Foto: archivo Unimedios.
Catalina Romero Ortiz, doctora en Biología de la UNAL. Foto: Catalina Romero Ortiz, doctora en Biología de la UNAL.
Aunque es un animal muy diverso en el mundo, el calentamiento global está afectando el normal desarrollo y crecimiento de sus poblaciones. Foto: Nicol Torres, Unimedios
El color de estos “falsos escorpiones” puede ir desde amarillo pálido hasta marrón; la mayoría prefieren los suelos húmedos y se pueden encontrar en cultivos de trigo, maíz, arroz y papa, entre otros; son diminutos y habitan en las regiones Andina, Caribe y Orinoquia del país, y aunque en Colombia hay 63 especies identificadas, se cree podrían ser el doble.
Lo que les da el nombre de pseudoescorpiones no es el veneno sino su parecido con estos animales, pues aunque no tienen cola ni aguijón, sí tienen grandes pinzas con las que agarran a sus presas, manipulan partículas pequeñas, construyen sus nidos y les permiten reproducirse: ¿cómo lo hacen? fue el tema central de esta investigación.
Con las pinzas reconocen a sus posibles parejas, a veces incluso con danzas de apareamiento; parafraseando un conocido refrán se podría decir que para estos arácnidos “todo entra por las pinzas”. Este es precisamente el reciente hallazgo de Catalina Romero Ortiz, doctora en Biología de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), quien indagó acerca de la abrumadora diversidad de este grupo de invertebrados, y por la manera tan rápida que evolucionan, lo que los convierte en una “valiosa gema” para los expertos.
La investigadora analizó 176 individuos recolectados en América, Europa, Asia y Australia, por lo que el estudio también cobra una dimensión mundial sobre el entendimiento de estos procesos, y dado que las especies son tan numerosas, este primer paso en la caracterización podría enriquecer el trabajo de futuras investigaciones tanto en Colombia como en otros países.
“Se analizaron las formas de sus genitales, unos son más largos que otros pero todos con canales de esperma con los que la hembra interactúa durante la reproducción. Lo interesante de todo esto es que con métodos estadísticos se puede inferir qué tan rápido han evolucionado sus órganos reproductivos, e incluso tener una idea de cómo se han distribuido las especies desde hace miles de años con el movimiento de las placas tectónicas”, asegura la doctora Romero.
En su estudio se encontraron 5 nuevas especies, todo un hito en este campo, además de un nuevo género, agrupación en la que se ubican los pseudoescorpiones por sus similitudes en color, tamaño y otras características con los temidos escorpiones. También se determinó una curiosa relación que hasta el momento no se tenía tan documentada, y es que viven en inmediaciones de las bromelias.
Este último punto es clave, porque estos artrópodos son una pieza fundamental de la cadena alimenticia de los ecosistemas en los que habitan, alimentándose de animales como los “piojos de libro” o algunos colémbolos, pequeños insectos sin alas que se alimentan de hongos o materia orgánica en descomposición. Por eso, si su población disminuye también se afectaría el control natural de otros seres vivos que en grandes cantidades podrían tener un efecto en la vegetación.
La investigadora recuerda que en algunas regiones del mundo se ha reportado que las poblaciones de los pseudoescorpiones están disminuyendo, y la razón principal sería el calentamiento global, ya que temperaturas extremas y más secas impiden que sus pinzas detecten a sus posibles parejas.
Además de la caracterización que se hizo mediante disecación de cada espécimen y de la medición del tamaño de sus genitales, también se realizó una extracción de ADN con el fin de evaluar 3 genes asociados con la diversidad de especies, los cuales aportaron conocimiento para entender que en sus pinzas está el foco de su naturaleza reproductiva.
Aunque los pseudoescorpiones son desconocidos, llevan en la Tierra muchos más años que nosotros, pues lo que se sabe es que el fósil más antiguo de estos arácnidos es de hace 390 millones de años (periodo Devónico), cuando los trilobites todavía navegaban por los mares; estos artrópodos son emblemáticos cuando se habla de animales extintos, pues además de sus característicos “caparazones”, eran muy abundantes en aquella época.