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Política y Sociedad

El legado de las sabedoras: mujeres que preservan, luchan y transforman

    El “Encuentro Co-construyendo Conocimientos: sabedoras en territorios para la transformación social”, organizado por la Dirección de Investigación y Extensión Sede Bogotá (DIEB) de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), resaltó el impacto transformador de las mujeres sabedoras en sus comunidades. Esta juntanza reunió las experiencias de 7 mujeres, quienes través de sus saberes y luchas se han convertido en agentes de cambio que impulsan la resistencia y el desarrollo social. Además el Encuentro se convirtió en el escenario ideal para conmemorar el Mes de la Mujer en la UNAL.

    Luana Victoria Delgado, María Emérita Ibarbo, y Mauliet López, cada una desde su propio territorio y campo de acción, se convirtieron en protagonistas de este encuentro que demostró cómo los saberes ancestrales no solo son esenciales para la preservación cultural, sino que además son herramientas poderosas para transformar sus comunidades.

    Entre las experiencias que marcan la vida de una mujer desde temprana edad está la de Luana Victoria Delgado, de Guayabal de Síquima (Cundinamarca), quien con solo 13 años de edad demuestra cómo la convergencia de la defensa ambiental y el liderazgo social se convierten en elementos capaces de transformar la sociedad. Como conductora del programa radial Radio Kids, de la emisora Síquima Estéreo, su voz se ha convertido en la voz de su comunidad, educando a las nuevas generaciones sobre la importancia de cuidar los recursos naturales, especialmente el agua.

    “La academia tiene que entender más a las mujeres, ya que nuestros saberes en manos de la pedagogía son capaces de generar transformaciones sociales, y también tenemos que mirar el pasado y nuestras raíces para generar soluciones innovadoras a los nuevos problemas”, señaló.

    María Emérita Ibarbo, sabedora de Tumaco (Nariño), es otra mujer que ha dedicado su vida a la lucha por la memoria y los derechos de su pueblo afrodescendiente. Como licenciada en Teología y líder social y ambiental, ha sido un pilar fundamental en la creación tanto de la Ley 70 de 1993 –que reconoce los derechos territoriales de las comunidades afrocolombianas– como de la Red de Derechos Humanos del Pacífico Nariñense (ReDHPaNa).

    Su trabajo ha sido esencial en la promoción del Trueque Mercado Ancestral en Tumaco, una práctica que recupera la importancia del intercambio entre comunidades. María Emérita personifica el compromiso por la preservación de la memoria ancestral, no solo como un acto de resistencia sino como un camino hacia la justicia social y la autonomía territorial.

    “Las mujeres no somos complemento, somos transversales y somos las que hemos liderado desde nuestro territorio procesos de transformación, y por eso es importante que los varones reconozcan que las mujeres parimos ideas y que no pueden salir adelante sin nosotras”, añadió la sabedora.

    Su lucha por la memoria, la defensa de los derechos territoriales, la preservación del medioambiente y la autonomía de sus pueblos es una muestra de la resistencia y fortaleza femenina en Colombia. En sus historias se visibiliza la importancia de fortalecer los derechos de las mujeres a través de la juntanza y la sabiduría colectiva, contribuyendo así a un futuro en el que las diferencias sean reconocidas, no jerarquizadas, y en el que las mujeres sean verdaderas agentes de cambio social.

    Sabedoras de agua, tierra y memoria

    Mauliet López, sabedora del departamento de Arauca, se ha destacado por su trabajo como investigadora en la evaluación biológico-pesquera del río Arauca. Su dedicación al estudio de las especies ícticas y su estrecha colaboración con la comunidad pescadora local le han permitido generar conocimientos que contribuyen tanto a la sostenibilidad ambiental como al fortalecimiento de las economías locales.

    Como parte del Proyecto Arauca Acuícola I+D+i, ella ha sido una pieza fundamental en la implementación de prácticas de desarrollo sostenible que buscan mejorar las condiciones de vida de las comunidades productoras y agropecuarias. Su trabajo resalta la importancia de la ciencia aplicada desde los saberes locales y demuestra que los conocimientos ancestrales se pueden complementar con investigaciones académicas para enfrentar los retos ambientales de la región.

    “El mensaje para las mujeres es que nunca dejen que les digan que no pueden lograr algo, porque como mujeres podemos abordar desafíos de manera innovadora, porque somos nosotras las que conocemos nuestro entorno local y sabemos cómo solucionar distintos problemas”, indicó la sabedora.

    La conmemoración de este mes de las mujeres es una oportunidad para seguir reivindicando y aprendiendo de estos saberes ancestrales, que son parte fundamental de la identidad y del territorio. El evento que convocó diversas experiencias también demostró que los principales obstáculos para las mujeres son la falta de voluntad política para el reconocimiento de sus derechos. La paridad en la distribución de tareas y la credibilidad sobre su potencial se convierten para ellas en un llamado a la resiliencia y a la reducción de las violencias basadas en género para así construir una sociedad más justa y equitativa con ellas.