Egresado de la UNAL recibe homenaje en España por impulsar atención cardíaca infantil en África y Europa

Saúl García nació en Tuluá, Valle del Cauca, hijo de una madre soltera a quien, en sus palabras, le debe su formación. Fotos: Saúl García, médico de la UNAL.

Como un reconocimiento a su trayectoria profesional, la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Central del Valle del Cauca lleva el nombre de Saúl García.

El médico García ha desempeñado su labor en varios países de África y algunas regiones de España.

Las cardiopatías congénitas son alteraciones en la estructura del corazón presentes desde el nacimiento.

Al cumplir 50 años de ejercicio profesional, el doctor García recibió un homenaje del Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Las Palmas de Gran Canaria, en España.
El Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Las Palmas, Las Palmas de Gran Canaria, una de las principales entidades gremiales de esa región española, destacó además su trabajo en formación médica y cooperación internacional. Durante el reconocimiento, la institución resaltó su vocación por “servir, ayudar y consolar, recordando que el paciente es un ser integral y que no basta con tratar un síntoma”.
Hijo de una madre soltera y nacido en Tuluá (Valle del Cauca), el médico García estudió Medicina en la UNAL antes de viajar a España en el 2000, invitado por el Gobierno de ese país para poner en marcha el Servicio de Cirugía de Cardiopatías Congénitas en Las Palmas de Gran Canaria.
“El propósito era construir una unidad capaz de garantizar atención integral a pacientes con este tipo de enfermedades, que corresponden a alteraciones en la estructura del corazón presentes desde el nacimiento”, explica el doctor.
Se estima que cada año nacen en el mundo alrededor de 1,35 millones de bebés con cardiopatías congénitas, una de las principales causas de mortalidad infantil asociadas con enfermedades cardiovasculares.
“Logramos asegurar una unidad de alto impacto, atendiendo pacientes no solo de la región, sino también de África”, señala.
Ese trabajo terminó extendiéndose más allá de España. Más adelante comenzó a liderar Cardiosen, un proyecto desarrollado en Dakar (Senegal) para fortalecer la atención de niños con cardiopatías congénitas en África.
El programa no se limitaba a realizar cirugías o procedimientos médicos, sino que además buscaba formar personal local en cuidados posoperatorios, seguimiento clínico y manejo especializado de pacientes pediátricos, con el fin de dejar capacidades instaladas en el territorio.
Una de las historias que más recuerda el doctor García es la de un niño que tuvo que viajar solo para ser operado. Tras múltiples dificultades, consiguió llegar gracias al apoyo de la unidad médica en Gran Canaria.
El médico colombiano participó además como docente voluntario en Mozambique, en donde ayudó a poner en marcha la Facultad de Medicina de Tete. Su trabajo académico también se extendió a colaboraciones con instituciones de China, Latinoamérica y Colombia.
Su trayectoria también ha sido reconocida en el ámbito universitario. En España fue nombrado como profesor honorífico de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y de la Universidad de Alcalá de Henares. En Colombia, la Facultad de Ciencias de la Salud de la Unidad Central del Valle del Cauca (Uceva), en Tuluá, lleva su nombre.
El homenaje en Canarias coincidió con los mensajes enviados por la Embajada de Colombia en España y por la Presidencia de la República. En una comunicación oficial, la Embajada señaló que “la trayectoria del doctor García honra el nombre de Colombia en el exterior y refleja, con excelencia y vocación de servicio, el aporte de nuestros connacionales al desarrollo científico, académico y humano en distintos contextos internacionales”.
Actualmente, aunque se encuentra jubilado, el doctor García sigue vinculado a labores de investigación. Para él, el reconocimiento también representa una oportunidad para visibilizar el impacto que puede tener la cooperación médica y universitaria entre países.
Cinco décadas después de haberse graduado de la universidad pública más importante del país, su historia sigue ligada a una misma idea: ampliar las posibilidades de atención para niños con afecciones cardiacas que nacieron lejos de servicios especializados y de oportunidades reales de tratamiento.
“Pero ante todo debo resaltar a la UNAL, porque de no haber sido por la Universidad yo no habría podido estudiar. Nací en una familia de escasos recursos y la UNAL me otorgó la posibilidad de graduarme e ir a otros países a desarrollarme profesionalmente”, concluye el médico.