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Salud

Ecocardiograma, una ayuda diagnóstica para el paciente

    Un estudio evidenció que el 84 % de los ecocardiogramas transtorácicos realizados en el Hospital Universitario Nacional (HUN), además de ser apropiados, contribuyen a un cambio positivo en la conducta clínica con el paciente y en el seguimiento de sus enfermedades.

    El ecocardiograma transtorácico es una prueba diagnóstica de imagen no invasiva, en la que se emplean ondas sonoras de alta frecuencia (ultrasonidos) para observar el tamaño del corazón, el grosor de sus paredes, su funcionamiento global y regional, y el aspecto y comportamiento de sus válvulas.

    Esta ayuda diagnóstica se solicita a pacientes con infartos agudos del miocardio, con insuficiencia valvular, pacientes en estudio de dolor torácico, en quienes tengan arritmias cardíacas y en posoperatorio de cirugía vascular, para estudiar diferentes tipos de cardiopatías o fallas cardiacas descompensadas, entre otros.

    Aunque en el país el ecocardiograma ha venido en auge desde su desarrollo, aún no hay investigaciones al respecto, a diferencia de otros países en los que se han hecho estudios sobre su costo-efectividad, uso apropiado e implementación. Por esta razón, el médico Fabián Andrés Sánchez Castillo, especialista en Cardiología de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), quiso estudiar este tema.

    El Colegio Americano de Cardiología y la Sociedad Americana de Ecocardiografía plantearon criterios con 98 indicaciones con las cuales se puede justificar o no la toma de esta herramienta diagnóstica en los pacientes. “Sin embargo, en el país no teníamos esas indicaciones, lo que nos motivó a hacer estudios y buscar respuestas sobre qué tanto lo estábamos utilizando y si las indicaciones eran las más acertadas”, menciona el especialista.

    Estudios apropiados

    Para el estudio, los investigadores dispusieron de 1.246 estudios ecocardiográficos realizados entre 2016 y 2019 en el HUN, incluyendo a mayores de 18 años que habían estado hospitalizados y a los cuales se les había solicitado una ecocardiografía transtorácica.

    “De estos pacientes incluimos edad, género, diagnóstico clínico con el que habían solicitado el ecocardiograma, y reporte de este, y con esta información hicimos una clasificación con respecto a tres indicaciones: apropiado, inapropiado o incierto, que corresponden a las tres categorías que la Guía de 2011 del Colegio Americano incluyó para evaluar si cuando se realiza un ecocardiograma cumple con esas características”.

    ”Con el apoyo de un grupo de colaboradores externos: cardiólogo ecografista y cardiólogo clínico, clasificamos los estudios y determinamos si el concepto médico por el cual se realizó su solicitud era válida. Encontramos que de los 1.246 estudios analizados, 1.057 (84 %) fueron apropiados, 155 (12,4%) inapropiados y 31 (2,4%) inciertos”, señala el doctor Sánchez.

    Cambios positivos para los pacientes

    Señala además que también querían analizar si esos ecocardiogramas generaban cambios en los pacientes y en sus conductas clínicas.

    “Queríamos mirar, por ejemplo, si con ese resultado de la ecocardiografía había cambios en la medicación de los pacientes, si nos ayudó a confirmar la enfermedad cardiaca por la cual se había pedido, si nos ha permitido reorientar el diagnóstico del paciente que inicialmente se presumía como cardiaca, si tras el resultado se le solicitaron al paciente valoraciones de otros especialistas (cirujano cardiovascular, neurólogo o electrofisiologista), o si fue necesario pedir otro diagnóstico, entre muchas otras conductas”, refiere el especialista.

    El 80 % de los 1.057 estudios apropiados (852) generaron cambios en las conductas, lo que, según el investigador, quiere decir que, además de que el HUN cuenta con una buena solicitud de este examen, también hay un impacto clínico positivo que se representa en los cambios en la conducta clínica de los pacientes.

    “El cambio en ellos es importante, en especial para los que están hospitalizados para la evolución de sus patologías, y además nos permitirá mejorar y establecer qué tan costo-efectivo resulta para la institución”.

    Desde la parte médica, estos estudios permiten saber con qué frecuencia se solicitan y si se realizan según las indicaciones internacionales.

    Por su parte, los investigadores esperan llevar este estudio al Congreso del Colegio Americano de Cardiología, que se realizará en abril de este año en modalidad póster.