Débora Arango irrumpe de nuevo con una exposición sobre cuerpos y poder

Las monjas y el cardenal (1970), una de las obras más críticas de Débora Arango frente al poder religioso. Foto: Valeria Peña, Unimedios.

La Madonna del silencio (1944) surgió tras las visitas de la artista Arango a la cárcel El Buen Pastor.

Familia es una obra que retrata las condiciones sociales y económicas de sectores populares.

Levitación (1957) cuestiona las estructuras religiosas y el control sobre los cuerpos.

En La mística (1940), Débora Arango confronta las representaciones idealizadas de la mujer religiosa.

Paternidad (1948) muestra la precariedad y el abandono asociados con la pobreza.

La huida del convento representa un acto de ruptura frente al silencio y la opresión.

La exposición propone una lectura crítica del presente a través del arte, la memoria y el cuerpo.

La muestra reúne 20 obras en óleo y acuarela realizadas por Débora Arango entre 1940 y 1950, además de xilografías de Alfonso Quijano, una pintura de Pedro Nel Gómez y una obra reciente de Luis Hernando Giraldo.
Con la curaduría de María Belén Sáez de Ibarra, la exposición plantea que la artista no pertenece solo al pasado, pues sus imágenes siguen interpelando situaciones actuales relacionadas con violencia, censura, poder religioso, desigualdad y control sobre los cuerpos femeninos.
“La obra de Débora Arango irrumpe en nuestro presente como una denuncia frontal de las estructuras de poder patriarcal que han producido exclusión, violencia y desigualdad”, señala la curadora.
En obras como La mística, Paternidad, La huida del convento o La Madonna del silencio, la artista hizo visibles temas que durante décadas permanecieron ocultos: pobreza, maternidad forzada, deseo, culpa y exclusión social.
La exposición fue posible gracias al préstamo del Museo de Arte Moderno de Medellín (MAMM), custodio del legado de Débora Arango, y de la colección Bachué de José Darío Gutiérrez.