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Educación

Competencias científicas contribuyen al desarrollo infantil

    El uso del conocimiento científico en el área de ciencias naturales fue promovido en estudiantes de 7° grado de la Institución Educativa Técnico Industrial Carlos Sarmiento Lora, del municipio de Tuluá (Valle del Cauca), por medio de una propuesta de enseñanza en la que se representan las dinámicas ecosistémicas de la escuela.

    Esta es una de las metas fundamentales del docente en la formación en ciencias, como una estrategia para procurar que los estudiantes se aproximen progresivamente al conocimiento científico tomando como punto de partida su conocimiento “natural” del mundo y fomentando en ellos una postura crítica que responda a un proceso de análisis y reflexión.

    “Las competencias científicas son habilidades para utilizar el conocimiento científico, explicar fenómenos y dar respuestas a las preguntas que plantea la ciencia”, menciona Francisco Javier Gómez, docente de Ciencias Naturales de la Institución Educativa y magíster en Enseñanza de las Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Palmira.

    En todo el mundo se ha reconocido la importancia de incorporar el conocimiento científico en la educación, y una evidencia de ello se vislumbra en el área de las ciencias naturales de las pruebas PISA (Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes, de la OCDE), mediante las cuales se intenta establecer el avance de las competencias científicas en estudiantes de 15 años.

    En 2019 los resultados de estas pruebas para Colombia fueron desfavorables, ya que el 50 % de los alumnos no alcanzan el promedio general, lo que quiere decir que la educación en ciencias que se lleva a cabo en el país no ha resultado eficiente, al menos desde lo que reflejan las pruebas globales.

    “Dos problemáticas que vive el Colegio es el bajo desempeño en las pruebas ICFES, con calificación D, la cual evidencia la falta de desarrollo de competencias científicas en los estudiantes y en la problemática ambiental producida por el río que pasa cerca del colegio generando malos olores en el sector y destrucción de la biodiversidad, entre otros aspectos que afectan a toda la comunidad educativa y se convierte en el contexto propio del estudiante”.

    “Para diseñar la propuesta de enseñanza que permitiera el desarrollo de las competencias científicas se consideró fundamental interpretar la situación ambiental en la que se encuentra inmersa la Institución, la cual está representada por la presencia de amplias zonas verdes y por un ecosistema (río) vulnerable a la contaminación”, menciona el docente Gómez.

    Agrgea que “con la llegada de la pandemia debimos realizar ‘un aula virtual’ en la que me conectaba con los 20 chicos de la clase. Allí exponía el tema del ‘mutualismo’, por ejemplo, explicaba el concepto y les pedía a los chicos que pusieran un ejemplo”.

    Al respecto, Eugenio, un alumno de la clase, menciona que “hay una relación de mutualismo entre los insectos y las vacas porque los insectos les quitan los piojos a estas”.

    “Para que Eugenio llegara a esa deducción debió utilizar la competencia científica que alude al uso de conceptos, pues puso un ejemplo personal pertinente al tema de la clase”, comenta el investigador.

    “El tema no es el fin, es una excusa para desarrollar una habilidad en cada chico”, afirma.

    Avances en competencias científicas

    En los 20 estudiantes de 7° grado que tomaron estas 10 clases de ciencias naturales se evidenció un interés o una motivación por aprender; el intercambio continuo de ideas entre los compañeros propicia una construcción del conocimiento y a cada uno de ellos en sus casas sus familias les inculcaron el valor patrimonial cultural, es decir la importancia del estudio y de investigar el porqué de las cosas.

    Los resultados mostraron que los estudiantes presentaron un avance parcial en los componentes conceptual, procedimental y actitudinal de las competencias científicas.

    “El centro del planteamiento de esta propuesta de enseñanza es el estudiante, y se busca que él use el conocimiento adquirido, que interprete las situaciones que se le plantean en el aula de clase o en la vida, y que después proponga soluciones o nuevos temas de investigación”, menciona el investigador.

    La metodología que permitió sistematizar los resultados fue el modelo de investigación-acción. Para analizar la información se utilizaron como insumo los guiones de las clases y las transcripciones de las ejecuciones, que se examinaron usando las evidencias de aprendizaje proporcionadas por el currículo estatal y las perspectivas teóricas adoptadas en el marco teórico.

    “La educación tradicional te enseña a montar en bicicleta mostrándote la bicicleta, hablando de sus partes, contándote su historia y su evolución, pero nunca te va a prestar la bicicleta; sin embargo, el propósito era enseñarte a montarla y la respuesta es clara: si yo no te suelto la bicicleta y no dejo que te caigas, no vas a aprender, entonces, cuando entendí eso me di cuenta de que el centro es el estudiante y no yo como maestro”, destaca el docente.