Escudo de la República de Colombia Escudo de la República de Colombia
/Comité de Transición de Posgrados avanza en la construcción colectiva de la nueva política posgradual de la UNAL
Educación

Comité de Transición de Posgrados avanza en la construcción colectiva de la nueva política posgradual de la UNAL

    Reforzar el acompañamiento estudiantil, articular los programas de pregrado y posgrado, y reconocer que no todos los modelos funcionan igual: esos son algunos de los avances que marcaron la tercera plenaria del Comité de Transición de Posgrados de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), realizada el 30 y 31 de octubre pasados, en donde se discutieron los borradores de los nuevos acuerdos académico y de gestión que darán forma a la próxima política posgradual de la Universidad.

     

    Conformado en 2024 por 48 representantes de todas las Sedes y estamentos, el Comité tiene el encargo de formular una política de posgrados construida colectivamente y capaz de responder a la diversidad académica y administrativa de la Universidad.

    El proceso de transición se concibe como un ejercicio de reflexión y concertación orientado a fortalecer la calidad y la pertinencia de los 368 programas de posgrado ofrecidos por la UNAL en todo el país. Para ello, 7 comisiones de trabajo analizan desafíos en articulación entre programas, autoevaluación y acreditación, estructura administrativa y financiera, asuntos pedagógicos, gestión de programas curriculares, estudiantes y relación con el entorno.

    De este trabajo surgen dos acuerdos en construcción: uno académico, que definirá las reglas para la creación, la evaluación y el seguimiento de los programas, y otro de gestión, con lineamientos administrativos y financieros acordes con las realidades de Sedes, Facultades, y Centros e Institutos. Ambos documentos se encuentran en ajuste permanente a partir de los aportes recibidos.

    El proceso cuenta con el respaldo del Consejo Superior Universitario (CSU), que mediante el Acuerdo 20 de 2025 amplió por un año el régimen de transición para asegurar la continuidad del trabajo del Comité y la participación amplia de la comunidad universitaria.

    Según la profesora Aura Nidia Herrera, directora Nacional de Programas de Posgrado, el trabajo ha permitido construir consensos sobre los principios que orientarán la nueva normativa, con una mirada más amplia e inclusiva que las anteriores.

    “Hemos reconocido la diversidad de programas y prácticas dentro de la Universidad. No todos los modelos funcionan igual para todas las áreas del conocimiento. Buscamos un marco general con identidad UNAL que respete las particularidades de cada campo y de cada Sede”, explica.

    Una nueva visión de los posgrados

    Entre los principales avances logrados por el Comité se destaca la construcción del primer borrador articulado de lo que serían los nuevos acuerdos académico y de gestión, un paso que marca el inicio de una propuesta integral para el sistema posgradual de la Universidad.

    La profesora Herrera anota que “ya se han alcanzado consensos sobre los principios que regirán ambos acuerdos, los cuales amplían la perspectiva frente a las normatividades anteriores. Estos principios reconocen tanto la identidad institucional compartida como la diversidad de programas y prácticas presentes en la UNAL, lo que implica aceptar que no todos los modelos funcionan igual para las distintas áreas del conocimiento”.

    “Necesitamos un marco general que brinde coherencia a la formación posgradual, pero que al mismo tiempo respete las particularidades disciplinares, pedagógicas y territoriales. En algunos casos, incluso será necesario contemplar más de un modelo de gestión, porque no todas las Facultades ni los programas funcionan bajo la misma lógica”.

    Dentro de las innovaciones más importantes, el Comité propone reforzar el acompañamiento académico de los estudiantes. La nueva normativa busca garantizar que cada estudiante cuente con un tutor desde el primer semestre, que exista un seguimiento constante a su proceso y que la inscripción del proyecto o tesis se realice en un momento oportuno, no solo al final del programa, como ocurre con frecuencia.

    Otro de los avances consiste en fortalecer la articulación entre programas y niveles. Las propuestas incluyen la creación de asignaturas comunes, seminarios compartidos y proyectos conjuntos que faciliten la movilidad entre pregrado y posgrado y permitan reconocer créditos y aprendizajes previos.

    “La idea es construir rutas flexibles para que los estudiantes de pregrado puedan pasar al posgrado con mayor fluidez y que lo aprendido tenga valor académico real. Buscamos una Universidad más conectada, en la que los diferentes niveles dialoguen entre sí”, añade la directora de Posgrados.

    Durante la plenaria de octubre, el Comité también revisó propuestas sobre costos de matrícula y monitorías académicas, temas que han generado amplias discusiones pero que no forman parte de los acuerdos académicos ni de gestión, pues se desarrollarán en normatividades independientes.

    “Son asuntos que hemos trabajado intensamente, pero que tendrán sus propios acuerdos. La propuesta más avanzada contempla un indicador socioeconómico similar al del pregrado, que permita ajustar los costos equitativamente. También se analiza una mayor autonomía de las Facultades y Sedes para fijar valores según las realidades regionales, y una nueva fórmula de indexación de los costos por semestre. Aún no hay consenso, y es importante dejar claro que estas propuestas están en estudio”, precisa la académica.

    Participación amplia y estrategias de socialización

    El trabajo del Comité se caracteriza por una participación plural y diversa: estudiantes, docentes, egresados y administrativos de distintas Sedes han aportado ideas y propuestas a través de comisiones y plenarias.

    Al respecto, la profesora Herrera, anota que “la discusión ha sido amplia y constructiva. Ya no estamos en el nivel de ideas generales sino en el de los artículos concretos, y eso ha implicado un debate más intenso, pero muy enriquecedor”. 

    Para facilitar esta participación se han dispuesto las siguientes herramientas:

    Además, se mantienen invitaciones abiertas a las comisiones para que los miembros de la comunidad presenten sus ideas o inquietudes, y en las Sedes se han desarrollado reuniones presenciales y virtuales para socializar avances y recoger retroalimentación.

    El Comité espera tener antes de finalizar 2025 una segunda versión de los acuerdos con base en los consensos alcanzados en la última plenaria.

    A partir de 2026 se realizará una amplia divulgación en todas las Sedes, mediante charlas, conferencias y encuentros con docentes y estudiantes. En paralelo, se trabajará en nuevas propuestas normativas sobre costos, becas y otras reformas complementarias.

    “Este es un esfuerzo colectivo sin precedentes. No buscamos una normatividad rígida, sino un marco que garantice la identidad institucional y al mismo tiempo reconozca la diversidad de nuestras comunidades académicas. Incluso hemos reflexionado sobre la idea de que los programas de posgrado también tienen un ciclo de vida: nacen, se transforman, y a veces cumplen su misión y se pueden cerrar sin que eso signifique un fracaso”, concluye la profesora Herrera.