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Salud

Cardiólogos y ortopedistas, los más afectados por exposición a la radiación

    Mientras los cardiólogos tendrían de 2 a 3 veces mayor exposición a la radiación ionizante, con dosis más altas, los ortopedistas presentarían un riesgo de 0,75 % de cáncer fatal, que aumenta en las mujeres, quienes tendrían un 85 % más de probabilidades de sufrir cáncer, con un 2,2 % de mayor incidencia en cáncer de seno.

    La exposición constante, así sea en dosis bajas, y no emplear los elementos de protección personal, o usarlos de manera incorrecta, ha hecho que cada vez más profesionales del área de la salud tengan afecciones resultado de la exposición a esta radiación.

    Así lo advierte la médica Brigith Yessenya Sierra Cano, magíster en Toxicología y en Evaluación de Riesgo en Toxicología e investigadora del Grupo de Física Médica de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), en la charla “Radiación: ¿cómo proteger al personal de salud?”, del programa #SaludUNALContigo de la Facultad de Medicina.

    La experta mencionó que “un estudio de 2002 que abordó las exposiciones que tiene una persona a radiación ionizante, evidenció que de forma natural, es decir en el entorno del planeta, existe una exposición del 55 % a esa radiación, mientras que en medicina la exposición por rayos X equivalía al 11 % y al 4 % en medicina nuclear. Sin embargo, en 2006, solo 4 años después, otro estudio mostró que esa radiación natural había aumentado a un 70 %, la tomografía computarizada al 24 %, la radiografía convencional al 5 %, la radioscopia intervencionista al 7 %, y la medicina nuclear a un 12 %, entre otros”.

    La radiación ionizante es un tipo de energía liberada por los átomos en forma de ondas electromagnéticas o partículas usadas para obtener imágenes en el ámbito médico, odontológico, veterinario, en medicina nuclear o radioterapia. Esta radiación permite ver el interior del organismo de una manera no invasiva y aproximarse para hacer intervenciones sin tener que hacer cirugías abiertas en los pacientes.

    Tiene muchas aplicaciones, como en diagnósticos médicos, a través del uso de rayos X convencionales, tomografías, mamografías, entre otros; en tratamientos como la radioterapia y tratamientos en medicina nuclear, y en monitoreo en todo lo relacionado con seguimiento de cáncer y de un paciente oncológico, en el que los profesionales de la salud se basan en imágenes que usan este tipo de radiación.

    Alto impacto en personal médico

    Según la médica, otro estudio, adelantado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), mostró en 2008 que en Grecia los médicos cardiólogos recibían al año 3,9 mil sieverts (medida de dosis de radiación), los médicos ortopedistas 0,54 milisievert al año, las enfermeras 0,70, y otro personal, por ejemplo técnicos o tecnólogos de apoyo, podrían recibir al año hasta 0,67 milisieverts. “Aunque esto varía según la tecnología usada, sirve para mostrar el impacto que tiene en el personal médico”.

    La magíster explica que todas las exposiciones a radiación se deben mantener a niveles tan bajos como sea posible, teniendo en cuenta factores sociales y económicos, ya que toda dosis de radiación implica algún tipo de riesgo, y por ello no es suficiente cumplir con los límites de las normas fijadas.

    “No es necesario obtener una imagen perfectamente nítida a costa de darle mayor radiación al paciente, que es uno de los problemas que se ve con la radiología digital”, señala

    Este tipo de radiografía permite que las imágenes se vean en tiempo real, mirarlas y tomar otras para escoger la mejor, lo que según la experta es un problema porque atenta contra el principio de optimización del proceso, una problemática que se está viendo reflejado en toda Latinoamérica.

    Protección, prioritaria

    Dentro de la protección radiológica se debe tener en cuenta el tiempo en el que se está expuesto a la radiación, la distancia de la fuente, el blindaje y la dosis.

    Cuanto más tiempo y más cerca se esté expuesto, mayor será la exposición; por otro lado, cuanto más se aleje el profesional, más se irá perdiendo la energía.

    En cuanto a los blindajes, normalmente los que se usan son estructurales (en paredes o muros que protegen que la radiación no salga de la zona de toma de imágenes), o elementos como chalecos o gafas de plomo, en los que la radiación se va atenuando por el material.

    Este blindaje se ve en guantes plomados, chalecos, lentes y protectores gonadales, entre otros, según el tipo de exposición. Sin embargo, este tipo de blindajes no siempre se usan de forma adecuada, y en algunos casos no cumplen con una protección completa.

    “Entre 2009 y 2010 la Academia Americana de Ortopedistas realizó una encuesta con mujeres que trabajan en esta especialidad, y encontró que 22 de ellas reportaron diagnóstico de cáncer invasivo. Ellas tendrían cerca de 85 % mayor riesgo de presentar cáncer frente a otras mujeres, con una incidencia de 2,2 % para cáncer de seno”, según la magíster.

    Señala además que algunos estudios han evidenciado que la radiación expone especialmente la parte superior de las mamas, debido a que se usan delantales protectores que no alcanzan a cubrir por completo la zona, haciendo que la radiación incida en secciones desprotegidas.

    “Es importante que se usen chalecos que cubran por completo la zona, que sean del tamaño adecuado para la persona, ni muy grandes ni muy pequeños para que no dejen espacios de riesgo, así como las demás piezas que sean necesarias en la práctica o uso de estos equipos”, recomienda la experta.