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Artes y Culturas

Bienestar, ruta de vida del hombre murui

    El buen vivir es la causa máxima y final de este pueblo indígena, para quienes tal condición representa mantener el orden, el equilibrio entre lo divino, lo humano y la naturaleza, cumplir la ruta que le fue encomendada para que tanto el mundo como el individuo estén bien.

     

    Todos los pueblos en la Amazonia recibieron una responsabilidad para cuidar al mundo, de ahí que al cumplirla se puede afirmar que tanto el individuo como su grupo son respetuosos porque conocen la ruta de la vida.

    El fundamento de la sabiduría ancestral del hombre murui fue expuesto por el mayor Gil Farekade, autoridad tradicional del Cabildo Indígena Herederos del Tabaco, la Coca y la Yuca Dulce (Cihtacoyd), durante la charla “Estructuración del conocimiento del pueblo murui”.

    Su intervención se dio durante el evento “Diálogos paradigmáticos: educación intercultural y educación pública nacional”, que forma parte de la versión 29 del Mes de la Investigación realizado por la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Amazonia.

    A partir de sus formas tradicionales, esta comunidad ha logrado tener niños orgullosos de su cultura, hablando, leyendo y escribiendo. Y mediante el diálogo de saberes, de la interculturalidad y de entender al otro, han logrado que sus profesionales –fundamentados en ese saber propio, empírico, tradicional, que es holístico– alcancen escenarios académicos y logren mezclar sus raíces con el saber.

    Dimensiones del conocimiento

    “En un sentido espiritual, para el pueblo murui el territorio es su madre, porque de ella depende todo: la medicina, la tierra, la comida, el agua”, añade el mayor Gil. Por eso el conocimiento va encaminado a su cuidado.

    Aunque hoy su pueblo se compone de 75 clanes diferentes, desde su esencia y desde su diferencia mantienen vivo el saber para proteger y cuidar la vida del ser humano y del universo. Eso es lo que ellos entienden por diversidad: la armonía y la unidad en la diferencia.

    Dimensiones del conocimiento

    La estructuración de la sabiduría murui tiene tres dimensiones. La primera, que denominan la “palabra de la vida”, se compone del pensamiento, la palabra y la obra, y es allí donde reciben el encargo, por parte del creador, de mantener el orden de lo creado.

    A partir de esta responsabilidad aparece la segunda dimensión, que implica prevenir, proteger y curar para mantener ese orden. Los murui previenen a partir de las orientaciones y de los consejos que les dan los abuelos cada día. Se protege a partir de la cultura, de los rituales, los conjuros y las danzas, que tienen como misión armonizar para mantener ese orden.

    El mal desequilibra el orden de lo creado, y quien tiene el conocimiento es el que debe realizar la sanación. Este proceso se cumple a partir del saber de los orígenes del entorno, de los animales, las plantas, el río y el bosque, entre otros.

    Transmisión del conocimiento murui

    Esta transmisión se hace por ciclos de vida. El primero se da entre la gestación y el nacimiento del niño. El paso inicial tiene que ver con escuchar, y al comienzo se escucha a través de la mamá. Por eso ella tiene que mantenerse activa dentro del grupo para que su hijo oiga y en el futuro sea obediente. Es así como escucha consejos, canciones, conjuros o palabras directamente de sus abuelos e inicia la formación de ese conocimiento.

    El segundo momento es cuando se convierte en joven y pone en práctica esos saberes –canciones, tejidos, trampas– que forman parte de su vida diaria. Al hacerse adulto y tener una compañera, cuando crea una familia se encarga de enseñar ese conocimiento. Cuando ya es mayor su misión, como la de todos los abuelos, es cuidar esa palabra todos los días, cuidar su sabiduría, sus enseñanzas.

    Estos cuatro ciclos de vida en los que se transmite el conocimiento se dan en ciertos espacios que inician en el hogar, desde la familia, pero implican el río, el bosque y la maloca. “Un murui aprende algo todos los días y enseña algo todos los días”, concluye el mayor Gil Farekade, autoridad tradicional de este cabildo.