Así se transforma el lactosuero en ingredientes de alto valor

Muestras de lactosuero antes y después del proceso de concentración, que evidencian el cambio en su composición. Fotos: Valeria Peña Herrán, Unimedios.

Microfiltros utilizados para obtener agua desionizada en el análisis de concentración de lactosa.

Viales donde se almacenan las muestras para medir la concentración de lactosa en cada etapa del proceso.

Corriente de rechazo del sistema de ósmosis inversa, en donde se concentra la lactosa extraída del lactosuero.

Lactosuero permeado, al que ya se le han removido proteínas durante el proceso de filtración.

Equipo de cromatografía (HPLC) utilizado para identificar la concentración de lactosa en las muestras.

Sistema de almacenamiento en frío que permite conservar las muestras para su análisis.

Luz Daniela Gaona Ruge, investigadora del proyecto sobre aprovechamiento del lactosuero.
Durante la producción de queso se genera un subproducto conocido como lactosuero, que con frecuencia es considerado como un residuo. Sin embargo, este líquido conserva componentes valiosos de la leche, como lactosa, proteínas y minerales, lo que lo convierte en una materia prima con potencial para la alimentación humana.
El problema aparece cuando este subproducto se desecha sin tratamiento. Por su alto contenido de azúcares, proteínas y otros compuestos orgánicos, el lactosuero puede alterar la calidad del agua y generar impactos ambientales significativos.
De ahí que distintas investigaciones busquen darle un nuevo uso, no como desecho, sino como recurso. Una de ellas es la desarrollada por la ingeniera Luz Daniela Gaona Ruge, candidata a magíster en Ingeniería Química.
El estudio se centra en optimizar un sistema capaz de concentrar la lactosa presente en el lactosuero, evaluando variables como el tiempo de operación y los ciclos de limpieza para lograr procesos más estables y prolongar la vida útil de los equipos.
Para ello se emplean tecnologías como la ultrafiltración y la ósmosis inversa. En una primera etapa, la ultrafiltración separa las proteínas del lactosuero. Luego, en un sistema de ósmosis inversa —que funciona como un filtro de alta precisión mediante presión sobre membranas— se elimina parte del agua y se concentra la lactosa.
El resultado es un concentrado que se puede emplear en alimentos funcionales, productos con probióticos, fórmulas nutricionales e incluso aplicaciones farmacéuticas.
Así, lo que alguna vez se vio como un desecho se transforma en una oportunidad para innovar, aprovechar mejor los recursos y disminuir el impacto ambiental de la industria láctea.