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Educación

Acuerdo de Paz llega a sus diez años entre avances en reincorporación y retos de seguridad

    Diez años después de la firma del Acuerdo de Paz, más de 11.000 excombatientes continúan vinculados al proceso de reincorporación, uno de los de menor reincidencia en el mundo. Sin embargo, persisten desafíos que amenazan su sostenibilidad, entre ellos la violencia contra los firmantes, 493 de los cuales han sido asesinados desde 2016.

    Los avances y las deudas de esta década fueron analizados por Claudia Mojica Lara, jefa adjunta de la Misión de Verificación de la ONU en Colombia, y José Ismael Peña Reyes, rector de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), durante la lección inaugural de la cátedra Saberes con Sabor: Universidad y construcción de paz, realizada el 2 de septiembre en la Sede Medellín.

    Al abrir el encuentro, el profesor Román Castañeda Sepúlveda, director académico de la cátedra, explicó que uno de sus propósitos es propiciar “conversaciones improbables” entre personas de distintas procedencias y trayectorias, en su mayoría externas a la Universidad.

    La jefe adjunta Mojica, destacó que el Acuerdo fue resultado de un proceso con amplia participación de la sociedad civil y una “enorme apropiación nacional por y para los colombianos”.

    Como uno de sus principales avances señaló que miles de excombatientes continúan desarrollando proyectos productivos, regresando a las aulas y construyendo nuevas trayectorias en comunidades rurales.

    “En este mundo en el que los conflictos siguen multiplicándose, el Acuerdo es observado como un ejemplo valioso en la resolución pacífica de conflictos y en la construcción de paz, más allá de que en todo proceso de implementación van surgiendo desafíos, porque han pasado diez años y hasta el día de hoy más de 11.000 excombatientes siguen firmes en este compromiso de reincorporación. Eso lo hace uno de los procesos con menores índices de reincidencia en el mundo”.

    Por su parte, el rector Peña recordó que la paz no puede depender de los cambios de gobierno, pues el artículo 22 de la Constitución Política la establece como un derecho y un deber de obligatorio cumplimiento. Desde esa perspectiva, señaló que la Universidad también tiene una responsabilidad en su construcción.

    “Nosotros como Universidad, como cuerpo académico, debemos reflexionar, discutir y encontrar los paradigmas que nos permitan como Universidad encontrar esa paz interna y tratar de permear la sociedad y la región. Nuestro compromiso es unirnos y buscar las alianzas, más allá de lo académico, para propiciar escenarios de construcción de paz”.

    Para el Rector, la academia también debe preguntarse qué no ha funcionado en el proceso, por qué persisten sus dificultades y qué nuevas rutas pueden construirse más allá del discurso.

    Persisten retos para la implementación

    Entre los asuntos pendientes, Mojica Lara señaló la reforma rural integral y, especialmente, las garantías de seguridad en algunos de los territorios más golpeados por el conflicto armado.

    Según el último informe presentado ante el Consejo de Seguridad de la ONU, 493 firmantes del Acuerdo han sido asesinados desde su firma, 43 de ellos en Antioquia.

    “Cada una de estas muertes no solo está golpeando a los firmantes y sus familias sino que también erosiona la confianza, permanencia y las propias perspectivas de sostenibilidad”.

    El diálogo también abordó el papel de la Universidad en la construcción de paz y la necesidad de revisar sus propias prácticas para seguir aportando a este propósito. Al final, el público participó con preguntas y se anunció que la segunda conversación del ciclo se realizará durante la Fiesta del Libro y la Cultura de Medellín.

    Un espacio para poner a conversar distintos saberes

    Impulsada por la Red Cultural de la UNAL Sede Medellín, la Cátedra Saberes con Sabor busca reunir conocimientos, experiencias y prácticas provenientes tanto de la Universidad como de los territorios.

    Mediante conversaciones, encuentros y otras estrategias de participación, propone el intercambio entre saberes académicos, comunitarios, artísticos, culturales y cotidianos, y entiende el conocimiento como una construcción colectiva y dinámica. En esta edición, la construcción de paz será el eje que articule esos diálogos.