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Arrecife de coral, un motor de economía

La atracción turística de la reserva marina Sea Flower, visitada por más de 918 mil turistas al año, generando ingresos por más 180.705 millones de pesos, es atribuida, en gran medida, a los arrecifes coralinos.

Caribe, 09 de noviembre de 2017Agencia de Noticias UN-

Con la valoración ecosistémica se busca atraer el turismo, la pesca, entre otras, al archipiélago de San Andrés y Providencia.

La valoración busca hacer entender al país cómo funcionan los ecosistemas marinos y generar más sentido de pertenencia.

Los arrecifes de coral son uno de los mayores motores de la economía, porque protegen la isla de fenómenos climáticos.

Julian Prato, biólogo e investigador de la U.N. (Foto: Nicolás Bojacá)

Esas barreras naturales se encargan de la protección costera de la isla, las viviendas, los hoteles, las carreteras, e incluso la vida misma de los habitantes.

Así lo establece de manera preliminar la valoración ecosistémica desarrollada en la Expedición Seaflower 2017, esfuerzo interinstitucional liderado por la Comisión Colombiana del Océano que contó con la participación activa de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.) Sede Caribe, mediante el cual se busca generar conciencia sobre la importancia de la riqueza natural del archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina.

La valoración consiste en realizar estimaciones e investigaciones para visibilizar los beneficios de los arrecifes de coral y otras especies. Julián Prato, magíster en Microbiología de la U.N. y actual estudiante del doctorado en Ciencias, Biología, Línea Biología Marina de la U.N. Sede Caribe, cuenta que también se busca hacer una evaluación económica para determinar las utilidades que proporcionaría el ecosistema.

El coral en buen estado produce un exoesqueleto de carbonato de calcio, el cual se convierte en arena blanca cuando cumple su vida útil, se erosiona o es consumido por organismos como peces. Este hecho permite hacer valoraciones ecosistémicas, pues la barrera coralina que se forma, además de disminuir la fuerza del oleaje, permite condiciones de oleaje menos fuertes protegiendo la costa de la erosión y garantizando la producción de arena que atrae los turistas a las playas. “Las personas pagan por eso y eso reactiva la economía de la isla”, asegura el biólogo.

Dichas barreras naturales protegen la costa de la isla, las viviendas, los hoteles, las carreteras, e incluso la vida misma de los habitantes. Ello representa un valor ecosistémico del 23,5 % del turismo, es decir, ingresos de más de 180.705 millones de pesos, según datos de la gobernación de San Andrés para el 2016.

Adicionalmente, los corales brindan protección ante las frecuentes incidencias de huracanes y tormentas tropicales, pues disminuyen en cierta medida el efecto de estos fenómenos climáticos y hacen que las olas lleguen más suave a la tierra.

Entre los factores de valor más importantes que ofrecen los arrecifes de coral está la creación de condiciones propicias para que se desarrollen otros ecosistemas estratégicos, como las praderas de pastos marinos, que crecen protegidas gracias a sus cuerpos, evitando que sean arrancadas por el fuerte oleaje. Estas plantas ayudan a capturar carbono, a mitigar el cambio climático y a mantener la calidad del agua.

En el plan de desarrollo

La valoración de estos ecosistemas surgió cuando se hizo evidente el deterioro al que están siendo sometidos, pues se creía que los recursos marinos eran ilimitados y no se habían dimensionado efectos nocivos de problemas como la contaminación y uso irracional de los recursos sobre los ecosistemas, comenta el investigador.

Sin embargo, diferentes instancias empezaron a reconocer que el bienestar humano dependía de los ecosistemas, de modo que fueron incluidos en los planes de desarrollo. “Se dice ‘salvemos al planeta’, como si estuviéramos pidiendo un favor, cuando en realidad es lo contrario, porque hacerlo implica tener salud, comida, agua”, agrega el biólogo.

El archipiélago es un sistema de varios volcanes, atolones, y San Andrés es la punta de una montaña submarina que se eleva desde más de 2.000 metros de profundidad, alrededor de la cual hay sistemas de montañas y valles submarinos.

El magíster explica que hace muchos años, en los bordes de estos volcanes, se empezaron a generar plataformas coralinas que son fáciles de identificar en el mar, “porque se ve una estela blanca, es ahí donde rompe la ola con los arrecifes, más conocida como “barrera arrecifal”, que protege la costa para que no desaparezca”, aclara el experto.

“Tales valoraciones ayudan a presentar ante los entes gubernamentales los beneficios económicos y sociales de mantener en buen estado los ecosistemas marinos, y estimular la implementación de estrategias de manejo efectivas con la participación de las comunidades locales que le permitan a la región obtener ganancias directas e indirectas en beneficio de la comunidad y la biodiversidad partiendo del cuidado de los arrecifes”, añade el investigador de la U.N.

Para el biólogo, una de las críticas a esta evaluación es que muchos catalogan el procedimiento como un intento de ponerle precios al medio ambiente. Al respecto, aclara que no se trata de eso, “esta es una herramienta que ayuda a la toma de decisiones. Por ejemplo, si se invierten mil millones en buenas estrategias de manejo y conservación, seguramente, la ganancia será cinco veces mayor gracias al turismo sostenible, al bienestar de las comunidades y al cuidado ambiental”.

En el año 2000 la Reserva de Biosfera Seaflower fue reconocida por la Unesco con 180.000 km2 de territorio colombiano dedicado al desarrollo sostenible y la conservación.

Posteriormente, en el 2005, el Ministerio de Ambiente declaró también zonas de  área marina protegida 6.5 millones de hectáreas (equivale a 65.000 km2). Con ello se buscaba, por un lado, conservar muestras representativas de la biodiversidad marina y costera, de procesos ecológicos básicos que soportan la oferta ambiental del archipiélago, y de sus valores sociales y culturales para la población; por el otro, promover al interior de la reserva la integración del sistema de áreas protegidas de los niveles nacional y regional.

Los arrecifes coralinos son de gran importancia para la seguridad alimentaria y sostenibilidad de las poblaciones insulares, proveen gran cantidad de beneficios a la economía y la biodiversidad, y hacen parte de las dinámicas históricas que han permitido la sobrevivencia de los colombianos, destacándose la comunidad isleña raizal que históricamente ha hecho presencia en los cayos e islas del norte, centro y sur del Archipiélago.

Su atractivo turístico y los demás beneficios que generan podrá ser conservado si se respeta la capacidad de carga de las islas, evitando la llegada masiva y excesiva de turistas que ponen en riesgo la sostenibilidad de las islas, por las limitaciones del recurso hídrico, los efectos de las basuras, aguas residuales y excesiva demanda de productos pesqueros que conllevan a la sobrepesca.

“Los arrecifes coralinos son motor del bienestar en Seaflower, es importante respetar estos ecosistemas como la fuente de vida y beneficios que son”, advierte el biólogo.

(Por: fin/OM/MLA/JGA
)
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