Escudo de la República de Colombia Escudo de la República de Colombia
/App para hospedaje: ¿competencia desleal con el sector hotelero?
Economía y Organizaciones

App para hospedaje: ¿competencia desleal con el sector hotelero?

    Al analizar la libertad de competencia de una reconocida aplicación móvil, una investigación determina que aunque esta resuelve la necesidad de turismo y alojamiento entre anfitriones y turistas, en su afán de inmediatez y utilidad no cumpliría con el marco jurídico colombiano ni competiría bajo las reglas que exige el sector en el país.

    Así lo afirma el abogado Carlos Eduardo Montañez Peralta, docente y magíster en Derecho de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Bogotá, quien advierte que “aplicaciones como las que ofrecen servicios turísticos, lejos de ser comunitarias, son una forma mercantil de alto lucro que se aprovecha del costo bajo para obtener ventaja en el mercado”.

    En su estudio encontró que los anfitriones de la App estudiada, que se enmarca dentro de las nuevas “economías colaborativas”, “utilizan un bien de carácter exclusivamente privado –como una casa o un apartamento– y le cambian el uso a público o a semipúblico. El bien sale de generar gasto a algo que económicamente se mueve a un costo cero y genera utilidad”.

    La EAE Business School (escuela de negocios en Madrid y Barcelona) define a las economías colaborativas como un modelo en el que los servicios son considerados como bienes de intercambio, centrados en la colaboración y ayuda mutua por alguna necesidad en común.

    Sin embargo, el investigador considera que este modelo de negocio presentaría vacíos jurídicos, teniendo en cuenta que el turismo colombiano, sobre todo los hoteles, se rigen bajo unas reglas exigentes y tributarias, y la aplicación analizada “no es buen competidor, por no ofrecer con las mismas reglas”.

    “La aplicación puede alterar el mercado de hospedaje e incurrir en la competencia desleal, porque promueve la celebración de contratos de hospedaje entre actores naturales o jurídicos, sin el costo de hospedaje en el que incurre un agente hotelero de turismo formal y sin cumplir con las condiciones estipuladas tanto en la Ley 300 de 1996 (Ley General de Turismo) como en la ley mercantil y los decretos reglamentarios sobre contrato de hospedaje”, afirma el investigador.

    Vacíos en las normas

    En Colombia la Ley 256 de 1996 evalúa situaciones o conductas que constituyen competencia desleal, especialmente el artículo 3, que establece que la aplicación de competencia desleal cobija también a quienes sin ser comerciantes concurren en el mercado.

    El tesista resalta que la mayoría de los “anfitriones” de la App (personas que hospedan en sus inmuebles) “son personas no comerciantes, que potencian un bien privado haciéndolo público y cambiando su actividad en el mercado, y con ello incumplirían esta ley”.

    A diferencia del sector hotelero, la App obtendría ventaja del incumplimiento de la Ley al no pagar el 8 % de impuesto al consumo, como sí lo hacen los hoteles, además del costo laboral, de operación y el inherente al mismo servicio ofrecido.

    Según el Banco Interamericano de Desarrollo, las plataformas de turismo y hospedaje en América Latina se quedan con el 9 % del mercado, lo que haría significativo el efecto económico de las plataformas en la industria.

    La Asociación Hotelera y Turística de Colombia (Cotelco), afirma que en Bogotá la aplicación ya tiene más del 17 % de la oferta de habitaciones. En 2019, 1,6 millones de personas se habrían hospedado con la App en Colombia, según lo publicó la misma plataforma.

    “Evitar el registro de los ‘anfitriones’ en el Registro Nacional de Turismo colombiano y que puedan ofrecer los servicios de hospedaje y derivados del turismo sin asumir parte de los costos, saca ventaja de aquellos que están compitiendo con la reglamentación adecuada”, agregó el investigador.

    Intervención a estas economías

    Por otro lado, explica que para tratar de solucionar el problema, el Estado o las autoridades de turismo competentes han intervenido regulando o vigilando estas aplicaciones de una forma tradicional, no relacionada con el mercado actual. Se trata de medidas como aumentar el control o disminuir los gastos a los operadores “formales”, además de implementar decretos.

    “No obstante, de nada servirá una constante sanción al ejercicio de actividades salidas del marco de la competencia, a no ser que el sector económico se reinvente para mejores formas sociales, vinculando activamente diferentes actores, bienes y agentes económicos”, explica.

    Países como Francia o Estados Unidos han combatido la competencia desleal promoviendo la desregularización como un proceso natural, es decir, reducir las regulaciones específicas a un sector económico, en este caso el hotelero o de hospedaje.

    “Tampoco se trata de acabar el negocio con una regulación tributaria ni de desincentivar la actividad de hospedaje, o regular tanto que se acabe con el modelo económico. Solo es necesario que las legislaciones que regulan el sector de la economía se adecúen al mercado actual y se ocupen de la necesidad y el mejoramiento constante de productos y servicios”, agrega el magíster Montañez.

    Por ello, concluye que es necesario vincular normas acordes que les permitan a los actores económicos un mejor posicionamiento lícito en su participación dentro del mercado.